La probabilidad de que el gobierno de EE. UU. cierre antes de mediados de febrero ha aumentado significativamente hasta el 85%, reflejando un estancamiento en las negociaciones presupuestarias en Washington, D.C. Si el Congreso no llega a un acuerdo antes de la fecha límite, podrían ocurrir una serie de consecuencias económicas, como la suspensión de empleados federales y la interrupción de servicios públicos esenciales. Por ello, el mercado financiero enfrenta el riesgo de una fuerte volatilidad mientras los inversores siguen de cerca los desarrollos políticos.
Normalmente, en tiempos de incertidumbre, el flujo de capital tiende a buscar activos refugio. Sin embargo, Bitcoin actualmente mantiene un rango de negociación relativamente estrecho, lo que indica un mayor nivel de estabilidad en comparación con períodos de crisis anteriores. No obstante, el impacto a largo plazo dependerá del tiempo de cierre, del grado de afectación económica y de la confianza de los inversores en el papel de Bitcoin como reserva de valor.