Compré un poco de #ETH# con algunos amigos buenos hace 13 años, en ese momento nadie le dio importancia, la fluctuación de precios tampoco nos asustó.
Recientemente, el mercado ha tenido oleadas tras oleadas, y cada uno de ellos no pudo resistir la tentación de liquidar, sintiendo que con ganar era suficiente. Al final, no pasó mucho tiempo y el ETH comenzó a dispararse como un caballo salvaje.
Hace unos días fui a buscarles para tomar té y vi que solo les quedaba la expresión de estar atontados mirando el gráfico K. De repente entendí que lo más cruel del mundo de las criptomonedas no es la fluctuación, sino que crees que has vendido en el punto más alto y, sin embargo, miras cómo el precio de la moneda sigue aumentando. Esto es lo que más angustia.
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Compré un poco de #ETH# con algunos amigos buenos hace 13 años, en ese momento nadie le dio importancia, la fluctuación de precios tampoco nos asustó.
Recientemente, el mercado ha tenido oleadas tras oleadas, y cada uno de ellos no pudo resistir la tentación de liquidar, sintiendo que con ganar era suficiente. Al final, no pasó mucho tiempo y el ETH comenzó a dispararse como un caballo salvaje.
Hace unos días fui a buscarles para tomar té y vi que solo les quedaba la expresión de estar atontados mirando el gráfico K. De repente entendí que lo más cruel del mundo de las criptomonedas no es la fluctuación, sino que crees que has vendido en el punto más alto y, sin embargo, miras cómo el precio de la moneda sigue aumentando. Esto es lo que más angustia.