La próxima semana trae un momento decisivo para los inversores: el 31 de enero se publicarán los datos de diciembre del índice de Gastos de Consumo Personal (PCE). Para los inversores, esta es una fecha crítica, ya que este indicador influye en gran medida en la forma en que la Reserva Federal define su política de tipos de interés.
Por qué el índice PCE es fundamental para la política monetaria
La Fed no se basa en el conocido índice de precios al consumo (CPI), sino que utiliza el índice PCE como medida de su evaluación de la inflación. La Oficina de Análisis Económico (BEA) publica estos datos mensualmente, con mucha más frecuencia que el índice CPI.
Una gran ventaja del PCE radica en su amplitud: no solo mide a los hogares urbanos, sino a todos los consumidores estadounidenses, incluyendo las zonas rurales. Además, tiene en cuenta gastos financiados por empleadores o instituciones estatales, como los gastos en salud. El PCE subyacente excluye componentes volátiles como alimentos y energía, proporcionando así una imagen más precisa de la dinámica de precios en la economía estadounidense.
Las recientes tendencias de inflación apuntan a una relajación
Las señales hasta ahora son tranquilizadoras para los participantes del mercado. En noviembre, el PCE subyacente aumentó solo un 0,1 por ciento mensual, una caída significativa tras fases de estancamiento previas. Muy interesante: los precios de los servicios básicos aumentaron un 0,2 por ciento mensual, mostrando el menor incremento desde agosto. Los bienes básicos incluso cayeron por primera vez en tres meses.
Este desarrollo ha despertado esperanzas de más recortes en los tipos de interés por parte de la Fed en 2025. Como resultado, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantuvieron bajos. Sin embargo, el fuerte informe de empleo de diciembre relativizó estas expectativas.
Expectativas actuales del mercado para la publicación del PCE
La inflación en el sector mayorista también apunta a una moderación. El índice de precios al productor (PPI) para diciembre subió solo un 0,2 por ciento mensual, por debajo de la expectativa del 0,4 por ciento. El informe del CPI del 15 de enero mostró señales similares: el CPI subyacente aumentó un 0,2 por ciento, tras mantenerse en un 0,3 por ciento desde agosto.
Basándose en estas señales, el mercado espera datos moderados del PCE subyacente. Si las cifras están en el rango esperado o por debajo, esto podría traducirse en ganancias en el mercado. Un informe de PCE muy alto, en cambio, podría generar presión vendedora, especialmente si los impulsores de los precios son estructurales y no solo temporales.
La flexibilidad sigue siendo clave para los inversores
Es importante entender: la Fed sigue siendo dependiente de los datos. Un solo dato no determina la política monetaria; más bien, es la visión global a partir de varios indicadores la que revela tendencias. Por ello, los inversores deben ver la inflación del PCE en un contexto más amplio y mantener sus carteras estratégicamente flexibles. El 31 de enero, antes de la apertura del mercado, se verá cómo reaccionan los mercados a la nueva información.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Datos de inflación del IPC en enero: Lo que los actores del mercado deben saber
La próxima semana trae un momento decisivo para los inversores: el 31 de enero se publicarán los datos de diciembre del índice de Gastos de Consumo Personal (PCE). Para los inversores, esta es una fecha crítica, ya que este indicador influye en gran medida en la forma en que la Reserva Federal define su política de tipos de interés.
Por qué el índice PCE es fundamental para la política monetaria
La Fed no se basa en el conocido índice de precios al consumo (CPI), sino que utiliza el índice PCE como medida de su evaluación de la inflación. La Oficina de Análisis Económico (BEA) publica estos datos mensualmente, con mucha más frecuencia que el índice CPI.
Una gran ventaja del PCE radica en su amplitud: no solo mide a los hogares urbanos, sino a todos los consumidores estadounidenses, incluyendo las zonas rurales. Además, tiene en cuenta gastos financiados por empleadores o instituciones estatales, como los gastos en salud. El PCE subyacente excluye componentes volátiles como alimentos y energía, proporcionando así una imagen más precisa de la dinámica de precios en la economía estadounidense.
Las recientes tendencias de inflación apuntan a una relajación
Las señales hasta ahora son tranquilizadoras para los participantes del mercado. En noviembre, el PCE subyacente aumentó solo un 0,1 por ciento mensual, una caída significativa tras fases de estancamiento previas. Muy interesante: los precios de los servicios básicos aumentaron un 0,2 por ciento mensual, mostrando el menor incremento desde agosto. Los bienes básicos incluso cayeron por primera vez en tres meses.
Este desarrollo ha despertado esperanzas de más recortes en los tipos de interés por parte de la Fed en 2025. Como resultado, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantuvieron bajos. Sin embargo, el fuerte informe de empleo de diciembre relativizó estas expectativas.
Expectativas actuales del mercado para la publicación del PCE
La inflación en el sector mayorista también apunta a una moderación. El índice de precios al productor (PPI) para diciembre subió solo un 0,2 por ciento mensual, por debajo de la expectativa del 0,4 por ciento. El informe del CPI del 15 de enero mostró señales similares: el CPI subyacente aumentó un 0,2 por ciento, tras mantenerse en un 0,3 por ciento desde agosto.
Basándose en estas señales, el mercado espera datos moderados del PCE subyacente. Si las cifras están en el rango esperado o por debajo, esto podría traducirse en ganancias en el mercado. Un informe de PCE muy alto, en cambio, podría generar presión vendedora, especialmente si los impulsores de los precios son estructurales y no solo temporales.
La flexibilidad sigue siendo clave para los inversores
Es importante entender: la Fed sigue siendo dependiente de los datos. Un solo dato no determina la política monetaria; más bien, es la visión global a partir de varios indicadores la que revela tendencias. Por ello, los inversores deben ver la inflación del PCE en un contexto más amplio y mantener sus carteras estratégicamente flexibles. El 31 de enero, antes de la apertura del mercado, se verá cómo reaccionan los mercados a la nueva información.