Punto de inflexión hacia 2026: La digitalización de la infraestructura financiera según Sumitomo Mitsui Banking Corporation y los preparativos para la era cuántica
2026年 será el año en que el sistema financiero japonés enfrentará un gran giro. La consolidación del plan conjunto de stablecoins por parte de los 3 megabancos, la transición de supervisión bajo la Ley de Productos Financieros (金商法) que permite a las filiales bancarias realizar operaciones con criptoactivos, y las tendencias de tokenización y on-chain de activos, están intentando transformar fundamentalmente las funciones tradicionales de los bancos.
El grupo CDIO de Sumitomo Mitsui Financial Group, Keio Iso, habla sobre el futuro de las finanzas, anticipando la transformación digital, las stablecoins e incluso la computación cuántica, como protagonistas de estos cambios. En un evento el verano pasado, mencionó la idea de colaborar en el desarrollo de stablecoins, y ahora, ¿cómo se materializará esa visión y qué impacto tendrá en la gestión bancaria? Quiero explorar las estrategias subyacentes a estos movimientos.
3 Megabancos: una colaboración clave con integración en sistemas existentes
El plan conjunto de stablecoins de los tres grandes bancos, en verano del año pasado, era solo una declaración de intenciones, pero con el avance de la legislación nacional y la aprobación de la ley GENIUS en EE. UU., se ha concretado rápidamente entre 2024 y 2025. La Agencia de Servicios Financieros, preocupada por las tendencias en EE. UU., ha jugado un papel de liderazgo en este proceso.
Lo destacado de esta colaboración es que desde el inicio se ha establecido el principio de “igualar condiciones”. Aprendiendo de la proliferación de sistemas diferentes en los inicios de los pagos sin efectivo, ahora se busca una plataforma común con estándares interoperables, donde las instituciones financieras compitan en la capa de aplicaciones.
Lo fundamental es la conexión con la infraestructura financiera existente. Si se logra integrar con networks como Zengin y el Banco de Japón, la conveniencia aumentará exponencialmente. Hasta ahora, los sistemas de pago tradicionales y las finanzas descentralizadas basadas en blockchain han coexistido por separado, pero cuando estos puntos de contacto se conecten, las oportunidades de escala se multiplicarán.
En EE. UU., la capitalización de mercado de la stablecoin alcanza aproximadamente 40 billones de yenes, convirtiéndose en un elemento imprescindible en las transacciones con Bitcoin. Los inversores institucionales globales y los fondos soberanos ya compran Bitcoin mediante stablecoins. En Japón, aunque la adopción de Bitcoin crece, faltaba una stablecoin correspondiente. Esta situación genera una percepción de crisis, que va más allá de la competencia empresarial, involucrando también una cuestión nacional sobre la emisión de moneda.
Casos de uso visibles en experimentos piloto
Aunque aún no se ha divulgado una línea de tiempo concreta para la emisión, en Mitsubishi Corporation se están explorando varios casos de uso a través de experimentos. La gestión de efectivo (CMS) es uno de los candidatos más prometedores.
Las empresas globales mantienen fondos en diferentes partes del mundo, pero fuera del horario laboral, esos fondos no pueden movilizarse debido a los cortes de tiempo. Como resultado, enormes cantidades de dinero sin intereses permanecen inactivas diariamente. Si se puede aprovechar blockchain para operar las 24 horas, los 365 días del año, la eficiencia del capital empresarial aumentará significativamente.
En la fase de prueba, se están evaluando múltiples casos de uso simultáneamente, incluyendo transferencias transfronterizas, además de verificar aspectos relacionados con AML/CFT (prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo).
Roles y complementariedad entre JPYC y los bancos
La aparición de JPYC, stablecoin en yen japonés emitida en octubre de 2025, parece en principio incompatible con el plan de los 3 megabancos. Sin embargo, en realidad, ambos sistemas podrían desempeñar roles complementarios.
La mayor fortaleza del plan de los 3 megabancos es su capacidad de conexión con los sistemas financieros existentes, incluyendo la posibilidad de integración directa con Zengin y el Banco de Japón. Por otro lado, JPYC puede cubrir casos de uso en el segmento de pagos pequeños. Al igual que la aplicación conjunta de los grandes bancos “Kotorasōkin” funciona sin estar directamente conectada a Zengin, se prevé que diferentes soluciones coexistan en distintas capas. La división del trabajo se basa en responder a demandas de pagos de diferentes magnitudes con sistemas especializados.
Nuevas oportunidades tras la transición a la Ley de Productos Financieros
Con la transferencia de supervisión a la Ley de Productos Financieros, las filiales bancarias podrán legalmente emitir, comprar y mediar en criptoactivos. Esto representa un cambio estructural en la industria financiera.
Actualmente, la creación y oferta de ETF de criptoactivos ya se considera una práctica estándar. También se están estudiando servicios de intermediación y custodia a nivel grupal, no solo en el departamento digital. Aunque hay muchos desafíos, como la protección del usuario, la gestión de la volatilidad y la adaptación de sistemas, si no se abordan correctamente, Japón podría quedar rezagado en la competencia internacional.
El principio de autogestión en la custodia en Web3, basado en la responsabilidad propia del usuario, entra en conflicto con las prácticas tradicionales. La gestión de claves privadas, la seguridad y la posible provisión de wallets custodiales por parte de las instituciones financieras son decisiones clave. No basta con copiar modelos extranjeros; es imprescindible diseñar soluciones que respondan a las necesidades específicas de los clientes japoneses.
La tokenización y on-chain: transformando la estructura financiera
La tokenización y on-chain de activos no son solo tendencias tecnológicas, sino que tienen el potencial de cambiar la estructura de ingresos de los bancos. En pagos, gestión de activos y mercados de valores, se prevén cambios radicales.
Si los pagos se vuelven más baratos, inmediatos, frecuentes y transfronterizos, el volumen de transacciones superará toda expectativa. La operación 24/7 en todo el mundo, con grandes volúmenes, requerirá capacidades de procesamiento y energía que solo avances como la computación cuántica podrán ofrecer.
La tokenización de activos reales (RWA) ampliará enormemente las opciones de inversión y cambiará la estructura del mercado financiero. Además, la eficiencia y velocidad en el intercambio de fondos y valores en el mercado interbancario también transformarán la forma en que los bancos realizan sus operaciones.
Este cambio no será impulsado por una sola innovación tecnológica, sino por la sinergia de múltiples avances. Como la electricidad, que tras la invención de la bombilla de Edison se utilizó en múltiples aplicaciones durante un siglo, la infraestructura blockchain también se está desarrollando en fases. La escala de tiempo actual se mide en 5 a 10 años.
Palabras clave para 2026: “Programabilidad” y “Negatividad de la Capacidad”
Iso destaca que la palabra clave para 2026 es “programabilidad en un ciclo completo”. La aparición de IA generativa y la realidad de la computación cuántica están permitiendo que la programabilidad de blockchain alcance su máximo potencial. La era en que los agentes de IA tomen decisiones en la gestión de activos ya no es un futuro lejano.
Asimismo, resalta la importancia de la “negatividad de la capacidad”, es decir, la habilidad de mantener la calma y seguir pensando en situaciones de alta incertidumbre, sin buscar conclusiones apresuradas. A medida que la IA se generaliza y los servicios se vuelven homogéneos, la capacidad de prever “3 o 5 años en el futuro” será decisiva para que las instituciones financieras sean elegidas por los clientes.
Transformación radical en roles y funciones bancarias
La gestión bancaria puede cambiar drásticamente en una década. Hace 10 años, era normal que en las sucursales se escribieran manualmente los recibos y se sellaran con sellos. Hoy, esa escena ha desaparecido. La integración con tiendas como Starbucks ya está en marcha, y la forma de ser banco está en plena transformación.
El uso de infraestructura externa como IA y la nube avanza, pero también surgen nuevos riesgos. La adopción total de la nube no es la respuesta, sino que se requiere un enfoque híbrido con entornos on-premises y en la nube. La tecnología MCP (Model Context Protocol) permite que la IA integre estos entornos diversos, y la estrategia de datos y seguridad adaptada a la nueva era será clave.
El futuro de la banca consistirá en responder a la pregunta: “¿Qué valor aportamos a los clientes más allá de la conveniencia y eficiencia que ofrece la IA?” La desaparición del smartphone actual y la era en que los servicios financieros se ejecuten solo con instrucciones en lenguaje natural a un agente de IA, hará que las instituciones que ofrezcan servicios “AI-Ready” sean las preferidas.
En un escenario donde todo se homogeneiza gracias a la IA, la diferenciación solo podrá venir de las personas. La capacidad de seguir pensando y experimentando, incluso en medio de incertidumbre, será la habilidad esencial en la próxima era financiera.
Cuando las stablecoins, las finanzas descentralizadas y las innovaciones tecnológicas se entrelacen, surgirán casos de uso completamente nuevos. Observar estos cambios y seguir pensando en ellos será, sin duda, uno de los factores clave para la supervivencia y el crecimiento de las instituciones financieras a partir de 2026.
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Punto de inflexión hacia 2026: La digitalización de la infraestructura financiera según Sumitomo Mitsui Banking Corporation y los preparativos para la era cuántica
2026年 será el año en que el sistema financiero japonés enfrentará un gran giro. La consolidación del plan conjunto de stablecoins por parte de los 3 megabancos, la transición de supervisión bajo la Ley de Productos Financieros (金商法) que permite a las filiales bancarias realizar operaciones con criptoactivos, y las tendencias de tokenización y on-chain de activos, están intentando transformar fundamentalmente las funciones tradicionales de los bancos.
El grupo CDIO de Sumitomo Mitsui Financial Group, Keio Iso, habla sobre el futuro de las finanzas, anticipando la transformación digital, las stablecoins e incluso la computación cuántica, como protagonistas de estos cambios. En un evento el verano pasado, mencionó la idea de colaborar en el desarrollo de stablecoins, y ahora, ¿cómo se materializará esa visión y qué impacto tendrá en la gestión bancaria? Quiero explorar las estrategias subyacentes a estos movimientos.
3 Megabancos: una colaboración clave con integración en sistemas existentes
El plan conjunto de stablecoins de los tres grandes bancos, en verano del año pasado, era solo una declaración de intenciones, pero con el avance de la legislación nacional y la aprobación de la ley GENIUS en EE. UU., se ha concretado rápidamente entre 2024 y 2025. La Agencia de Servicios Financieros, preocupada por las tendencias en EE. UU., ha jugado un papel de liderazgo en este proceso.
Lo destacado de esta colaboración es que desde el inicio se ha establecido el principio de “igualar condiciones”. Aprendiendo de la proliferación de sistemas diferentes en los inicios de los pagos sin efectivo, ahora se busca una plataforma común con estándares interoperables, donde las instituciones financieras compitan en la capa de aplicaciones.
Lo fundamental es la conexión con la infraestructura financiera existente. Si se logra integrar con networks como Zengin y el Banco de Japón, la conveniencia aumentará exponencialmente. Hasta ahora, los sistemas de pago tradicionales y las finanzas descentralizadas basadas en blockchain han coexistido por separado, pero cuando estos puntos de contacto se conecten, las oportunidades de escala se multiplicarán.
En EE. UU., la capitalización de mercado de la stablecoin alcanza aproximadamente 40 billones de yenes, convirtiéndose en un elemento imprescindible en las transacciones con Bitcoin. Los inversores institucionales globales y los fondos soberanos ya compran Bitcoin mediante stablecoins. En Japón, aunque la adopción de Bitcoin crece, faltaba una stablecoin correspondiente. Esta situación genera una percepción de crisis, que va más allá de la competencia empresarial, involucrando también una cuestión nacional sobre la emisión de moneda.
Casos de uso visibles en experimentos piloto
Aunque aún no se ha divulgado una línea de tiempo concreta para la emisión, en Mitsubishi Corporation se están explorando varios casos de uso a través de experimentos. La gestión de efectivo (CMS) es uno de los candidatos más prometedores.
Las empresas globales mantienen fondos en diferentes partes del mundo, pero fuera del horario laboral, esos fondos no pueden movilizarse debido a los cortes de tiempo. Como resultado, enormes cantidades de dinero sin intereses permanecen inactivas diariamente. Si se puede aprovechar blockchain para operar las 24 horas, los 365 días del año, la eficiencia del capital empresarial aumentará significativamente.
En la fase de prueba, se están evaluando múltiples casos de uso simultáneamente, incluyendo transferencias transfronterizas, además de verificar aspectos relacionados con AML/CFT (prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo).
Roles y complementariedad entre JPYC y los bancos
La aparición de JPYC, stablecoin en yen japonés emitida en octubre de 2025, parece en principio incompatible con el plan de los 3 megabancos. Sin embargo, en realidad, ambos sistemas podrían desempeñar roles complementarios.
La mayor fortaleza del plan de los 3 megabancos es su capacidad de conexión con los sistemas financieros existentes, incluyendo la posibilidad de integración directa con Zengin y el Banco de Japón. Por otro lado, JPYC puede cubrir casos de uso en el segmento de pagos pequeños. Al igual que la aplicación conjunta de los grandes bancos “Kotorasōkin” funciona sin estar directamente conectada a Zengin, se prevé que diferentes soluciones coexistan en distintas capas. La división del trabajo se basa en responder a demandas de pagos de diferentes magnitudes con sistemas especializados.
Nuevas oportunidades tras la transición a la Ley de Productos Financieros
Con la transferencia de supervisión a la Ley de Productos Financieros, las filiales bancarias podrán legalmente emitir, comprar y mediar en criptoactivos. Esto representa un cambio estructural en la industria financiera.
Actualmente, la creación y oferta de ETF de criptoactivos ya se considera una práctica estándar. También se están estudiando servicios de intermediación y custodia a nivel grupal, no solo en el departamento digital. Aunque hay muchos desafíos, como la protección del usuario, la gestión de la volatilidad y la adaptación de sistemas, si no se abordan correctamente, Japón podría quedar rezagado en la competencia internacional.
El principio de autogestión en la custodia en Web3, basado en la responsabilidad propia del usuario, entra en conflicto con las prácticas tradicionales. La gestión de claves privadas, la seguridad y la posible provisión de wallets custodiales por parte de las instituciones financieras son decisiones clave. No basta con copiar modelos extranjeros; es imprescindible diseñar soluciones que respondan a las necesidades específicas de los clientes japoneses.
La tokenización y on-chain: transformando la estructura financiera
La tokenización y on-chain de activos no son solo tendencias tecnológicas, sino que tienen el potencial de cambiar la estructura de ingresos de los bancos. En pagos, gestión de activos y mercados de valores, se prevén cambios radicales.
Si los pagos se vuelven más baratos, inmediatos, frecuentes y transfronterizos, el volumen de transacciones superará toda expectativa. La operación 24/7 en todo el mundo, con grandes volúmenes, requerirá capacidades de procesamiento y energía que solo avances como la computación cuántica podrán ofrecer.
La tokenización de activos reales (RWA) ampliará enormemente las opciones de inversión y cambiará la estructura del mercado financiero. Además, la eficiencia y velocidad en el intercambio de fondos y valores en el mercado interbancario también transformarán la forma en que los bancos realizan sus operaciones.
Este cambio no será impulsado por una sola innovación tecnológica, sino por la sinergia de múltiples avances. Como la electricidad, que tras la invención de la bombilla de Edison se utilizó en múltiples aplicaciones durante un siglo, la infraestructura blockchain también se está desarrollando en fases. La escala de tiempo actual se mide en 5 a 10 años.
Palabras clave para 2026: “Programabilidad” y “Negatividad de la Capacidad”
Iso destaca que la palabra clave para 2026 es “programabilidad en un ciclo completo”. La aparición de IA generativa y la realidad de la computación cuántica están permitiendo que la programabilidad de blockchain alcance su máximo potencial. La era en que los agentes de IA tomen decisiones en la gestión de activos ya no es un futuro lejano.
Asimismo, resalta la importancia de la “negatividad de la capacidad”, es decir, la habilidad de mantener la calma y seguir pensando en situaciones de alta incertidumbre, sin buscar conclusiones apresuradas. A medida que la IA se generaliza y los servicios se vuelven homogéneos, la capacidad de prever “3 o 5 años en el futuro” será decisiva para que las instituciones financieras sean elegidas por los clientes.
Transformación radical en roles y funciones bancarias
La gestión bancaria puede cambiar drásticamente en una década. Hace 10 años, era normal que en las sucursales se escribieran manualmente los recibos y se sellaran con sellos. Hoy, esa escena ha desaparecido. La integración con tiendas como Starbucks ya está en marcha, y la forma de ser banco está en plena transformación.
El uso de infraestructura externa como IA y la nube avanza, pero también surgen nuevos riesgos. La adopción total de la nube no es la respuesta, sino que se requiere un enfoque híbrido con entornos on-premises y en la nube. La tecnología MCP (Model Context Protocol) permite que la IA integre estos entornos diversos, y la estrategia de datos y seguridad adaptada a la nueva era será clave.
El futuro de la banca consistirá en responder a la pregunta: “¿Qué valor aportamos a los clientes más allá de la conveniencia y eficiencia que ofrece la IA?” La desaparición del smartphone actual y la era en que los servicios financieros se ejecuten solo con instrucciones en lenguaje natural a un agente de IA, hará que las instituciones que ofrezcan servicios “AI-Ready” sean las preferidas.
En un escenario donde todo se homogeneiza gracias a la IA, la diferenciación solo podrá venir de las personas. La capacidad de seguir pensando y experimentando, incluso en medio de incertidumbre, será la habilidad esencial en la próxima era financiera.
Cuando las stablecoins, las finanzas descentralizadas y las innovaciones tecnológicas se entrelacen, surgirán casos de uso completamente nuevos. Observar estos cambios y seguir pensando en ellos será, sin duda, uno de los factores clave para la supervivencia y el crecimiento de las instituciones financieras a partir de 2026.