En Web3, obtienes algo que los sistemas tradicionales no ofrecen: la capacidad de actuar sin pedir permiso a nadie. Sin guardianes, sin intermediarios, sin procesos de aprobación. Lanzas protocolos, negocias activos, creas contratos inteligentes. Las cosas simplemente suceden en sus propios términos. Ese es el objetivo principal. Construye, transa y muévete libremente sin esperar a que alguna autoridad central te dé luz verde.
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