Los datos de empleo no agrícola se han publicado, y la reacción del mercado sigue siendo polarizada. Las buenas y malas noticias son fácilmente interpretadas como positivas, esta es la ecología actual del mercado de riesgos.
La tasa de desempleo bajó del 4.5% al 4.4%, a primera vista es una señal de que la economía va bien. Pero la lógica detrás de esto en realidad reduce las expectativas de una bajada de tipos por parte de la Reserva Federal en 2026. Una tasa de desempleo más baja significa que el mercado laboral sigue siendo tenso, y la presión inflacionaria podría ser difícil de aliviar rápidamente, lo que reduce el apoyo a una política de bajada de tipos agresiva.
Los datos de población empleada también están ajustándose en paralelo, aunque los valores específicos aún están en proceso de estadística, pero la tendencia general ya es evidente. La verdadera incertidumbre radica en dos factores: la orientación de las políticas económicas de Trump y qué tipo de estrategia adoptará el nuevo presidente de la Reserva Federal. Estos dos cisnes negros podrían reescribir completamente el calendario de bajadas de tipos en 2026.
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Los datos de empleo no agrícola se han publicado, y la reacción del mercado sigue siendo polarizada. Las buenas y malas noticias son fácilmente interpretadas como positivas, esta es la ecología actual del mercado de riesgos.
La tasa de desempleo bajó del 4.5% al 4.4%, a primera vista es una señal de que la economía va bien. Pero la lógica detrás de esto en realidad reduce las expectativas de una bajada de tipos por parte de la Reserva Federal en 2026. Una tasa de desempleo más baja significa que el mercado laboral sigue siendo tenso, y la presión inflacionaria podría ser difícil de aliviar rápidamente, lo que reduce el apoyo a una política de bajada de tipos agresiva.
Los datos de población empleada también están ajustándose en paralelo, aunque los valores específicos aún están en proceso de estadística, pero la tendencia general ya es evidente. La verdadera incertidumbre radica en dos factores: la orientación de las políticas económicas de Trump y qué tipo de estrategia adoptará el nuevo presidente de la Reserva Federal. Estos dos cisnes negros podrían reescribir completamente el calendario de bajadas de tipos en 2026.