Gestionando el fondo USD1, en estos años he recorrido, al igual que la mayoría de los profesionales, varios caminos equivocados. La estrategia inicial era muy sencilla: ajustar la asignación de derechos según la tendencia del mercado, perseguir los beneficios de asignación en nuevas emisiones y confiar en las tasas de staking para gestionar los activos. ¿Y los resultados? Cuando el mercado era favorable, la rentabilidad anual apenas alcanzaba el 40%, y en las caídas se reducía rápidamente, llegando a una caída del 9.5% en los momentos más duros. Todo el enfoque operativo se guiaba por el mercado, sin una evaluación profunda.
El punto de inflexión llegó con una actualización de las reglas de derechos en ListaDAO. Comparé cuidadosamente el valor real de los proyectos de derechos y su precio en el mercado, y descubrí que muchos de los proyectos de altos rendimientos que todos codiciaban en realidad tenían un valor intrínseco mucho menor que su precio. Por otro lado, las categorías de derechos que pasaban desapercibidas ocultaban un enorme espacio de sobrevaloración. Esta actualización de percepción me hizo entender que: la verdadera innovación no consiste en perseguir beneficios superficiales, sino en construir un sistema de valoración independiente.
Lo que llamamos precios inversos de derechos es romper las ataduras del sentimiento del mercado, descomponiendo en profundidad desde tres dimensiones: el espacio de sobrevaloración del aporte de derechos, la razonabilidad de la valoración crediticia y la lógica de valoración en la gobernanza. Luego, se realiza una retroalimentación para identificar las desviaciones entre el valor real de cada categoría de derechos y su precio de mercado, y en función del nivel de riesgo que puede soportar el fondo USD1, diseñar oportunidades subvaloradas, evitando las trampas de sobreexplotación. El objetivo principal de este método es muy simple: usar ventajas de valor confirmadas para cubrir la incertidumbre del mercado.
En un entorno de mercado con fluctuaciones repetidas el año pasado, esta lógica finalmente dio sus frutos.
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Gestionando el fondo USD1, en estos años he recorrido, al igual que la mayoría de los profesionales, varios caminos equivocados. La estrategia inicial era muy sencilla: ajustar la asignación de derechos según la tendencia del mercado, perseguir los beneficios de asignación en nuevas emisiones y confiar en las tasas de staking para gestionar los activos. ¿Y los resultados? Cuando el mercado era favorable, la rentabilidad anual apenas alcanzaba el 40%, y en las caídas se reducía rápidamente, llegando a una caída del 9.5% en los momentos más duros. Todo el enfoque operativo se guiaba por el mercado, sin una evaluación profunda.
El punto de inflexión llegó con una actualización de las reglas de derechos en ListaDAO. Comparé cuidadosamente el valor real de los proyectos de derechos y su precio en el mercado, y descubrí que muchos de los proyectos de altos rendimientos que todos codiciaban en realidad tenían un valor intrínseco mucho menor que su precio. Por otro lado, las categorías de derechos que pasaban desapercibidas ocultaban un enorme espacio de sobrevaloración. Esta actualización de percepción me hizo entender que: la verdadera innovación no consiste en perseguir beneficios superficiales, sino en construir un sistema de valoración independiente.
Lo que llamamos precios inversos de derechos es romper las ataduras del sentimiento del mercado, descomponiendo en profundidad desde tres dimensiones: el espacio de sobrevaloración del aporte de derechos, la razonabilidad de la valoración crediticia y la lógica de valoración en la gobernanza. Luego, se realiza una retroalimentación para identificar las desviaciones entre el valor real de cada categoría de derechos y su precio de mercado, y en función del nivel de riesgo que puede soportar el fondo USD1, diseñar oportunidades subvaloradas, evitando las trampas de sobreexplotación. El objetivo principal de este método es muy simple: usar ventajas de valor confirmadas para cubrir la incertidumbre del mercado.
En un entorno de mercado con fluctuaciones repetidas el año pasado, esta lógica finalmente dio sus frutos.