Recientemente, hablando con algunos amigos con experiencia en gestión de activos tradicionales, surgió una duda común: "¿De dónde vienen los beneficios de vuestro DeFi? ¿No será solo una cadena de favores?" Esta pregunta es bastante interesante, y les expliqué el concepto usando la idea del protocolo Walrus.
En pocas palabras, las ganancias de DeFi provienen de dos fuentes. Una proviene de las "oportunidades de ineficiencia" que ya existen en el mercado—las diferencias en las tasas entre diferentes protocolos, los desfases en la liberación de incentivos, el desequilibrio de liquidez entre cadenas. Estas oportunidades están dispersas y los inversores individuales no pueden capturarlas todas. La otra fuente es la verdadera compensación por asumir riesgos y proporcionar liquidez, que representa un intercambio de valor real.
¿En qué consiste la genialidad del protocolo Walrus? Utiliza algoritmos y sistemas automatizados para captar estas oportunidades dispersas a escala, operando de manera eficiente, mientras mantiene el riesgo controlado dentro de unos límites establecidos. No es una máquina de imprimir dinero de crecimiento infinito, sino más bien una "máquina de cosecha de beneficios" de precisión. Convierte la volatilidad inherente del mercado y las diferencias de precio—esas cosas que la mayoría de las personas difícilmente pueden captar—en flujos de caja estables.
Quizá esa sea la verdadera esencia del valor de DeFi: no crear riqueza de la nada, sino aprovechar la tecnología y la escala para cosechar de manera eficiente las oportunidades dispersas que ya existen en el mercado.
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Recientemente, hablando con algunos amigos con experiencia en gestión de activos tradicionales, surgió una duda común: "¿De dónde vienen los beneficios de vuestro DeFi? ¿No será solo una cadena de favores?" Esta pregunta es bastante interesante, y les expliqué el concepto usando la idea del protocolo Walrus.
En pocas palabras, las ganancias de DeFi provienen de dos fuentes. Una proviene de las "oportunidades de ineficiencia" que ya existen en el mercado—las diferencias en las tasas entre diferentes protocolos, los desfases en la liberación de incentivos, el desequilibrio de liquidez entre cadenas. Estas oportunidades están dispersas y los inversores individuales no pueden capturarlas todas. La otra fuente es la verdadera compensación por asumir riesgos y proporcionar liquidez, que representa un intercambio de valor real.
¿En qué consiste la genialidad del protocolo Walrus? Utiliza algoritmos y sistemas automatizados para captar estas oportunidades dispersas a escala, operando de manera eficiente, mientras mantiene el riesgo controlado dentro de unos límites establecidos. No es una máquina de imprimir dinero de crecimiento infinito, sino más bien una "máquina de cosecha de beneficios" de precisión. Convierte la volatilidad inherente del mercado y las diferencias de precio—esas cosas que la mayoría de las personas difícilmente pueden captar—en flujos de caja estables.
Quizá esa sea la verdadera esencia del valor de DeFi: no crear riqueza de la nada, sino aprovechar la tecnología y la escala para cosechar de manera eficiente las oportunidades dispersas que ya existen en el mercado.