Estos últimos dos años he estado en contacto con varios proyectos de IA, pero en realidad no muchos me han hecho detenerme a mirar más de cerca. La razón es muy simple: la mayoría de los productos de IA, en esencia, siguen siendo "herramientas", son muy inteligentes, pero es difícil establecer una conexión emocional con ellas. Hasta hace poco, al conocer Ephyra, la primera impresión que tuve no fue "qué tan potente es su funcionalidad", sino una dirección muy poco común: no hacer que la IA
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Estos últimos dos años he estado en contacto con varios proyectos de IA, pero en realidad no muchos me han hecho detenerme a mirar más de cerca. La razón es muy simple: la mayoría de los productos de IA, en esencia, siguen siendo "herramientas", son muy inteligentes, pero es difícil establecer una conexión emocional con ellas. Hasta hace poco, al conocer Ephyra, la primera impresión que tuve no fue "qué tan potente es su funcionalidad", sino una dirección muy poco común: no hacer que la IA