Las últimas dos semanas del inicio de año, el ambiente del mercado ha sido un poco complejo. Por un lado, Bitcoin ha vuelto a superar los 94,000 dólares, y la capitalización total del mercado ha vuelto a situarse por encima de los 3.1 billones de dólares; por otro lado, los inversores institucionales hablan en voz unánime de "prudente optimismo".
¿De qué se trata esta contradicción?
En pocas palabras, son dos fuerzas que están en pugna.
La fuerza alcista es fuerte: los datos en la cadena muestran que la presión de venta de las ganancias de finales del año pasado ya se ha reducido bastante; los ETF de contado en EE. UU. comienzan a recibir fondos, lo que proporciona un soporte fundamental al mercado. En cuanto a las opciones, las órdenes de compra en alza están aumentando, y los operadores están considerando si volver a apalancarse.
Pero también hay incertidumbre bajista: ¿la Reserva Federal seguirá bajando las tasas o no? El camino aún es difuso. Lo más importante es que todo el círculo está esperando algo que podría cambiar el panorama: ¿cuándo se aprobará la ley de estructura del mercado de criptomonedas en EE. UU.? Algunos informes afirman que si esta ley se aprueba en la primera mitad del año, grandes fondos institucionales podrían entrar en masa.
En otras palabras, la lógica de 2026 podría cambiar. Las instituciones ya no adoptarán la estrategia de repartir recursos por igual; el capital fluirá de manera más precisa hacia proyectos con fundamentos sólidos y que puedan resistir la volatilidad. En medio de la niebla macro y política, encontrar esas rutas con verdadero valor y con historias claras será la clave del próximo paso.
Lo interesante es que esta obsesión por el "valor a largo plazo" me recuerda otra práctica en la comunidad cripto. Como algunos proyectos que se enfocan en la educación gratuita para niños en todo el mundo, no persiguen la tendencia del momento, sino que silenciosamente construyen un camino educativo. Cada acción comunitaria refuerza esa base. Mientras buscamos "alpha" en el mercado de inversión, también vale la pena prestar atención a estos esfuerzos que crean "beta" social (valor subyacente).
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GreenCandleCollector
· hace22h
Ser cauteloso y optimista suena bien, en realidad todavía no lo han entendido bien
Las instituciones realmente tienen que esperar a que se implementen las políticas, esa es la verdadera señal de confianza en dinero real
Ahora, en esta posición, en realidad pone a prueba más la mentalidad
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BlockchainFries
· hace23h
¿Instituciones "prudente y optimista"? Es una forma de decirlo, en realidad solo están esperando que se apruebe la ley; solo moverán grandes fondos si realmente pasa. Ahora todavía están en período de observación.
Las últimas dos semanas del inicio de año, el ambiente del mercado ha sido un poco complejo. Por un lado, Bitcoin ha vuelto a superar los 94,000 dólares, y la capitalización total del mercado ha vuelto a situarse por encima de los 3.1 billones de dólares; por otro lado, los inversores institucionales hablan en voz unánime de "prudente optimismo".
¿De qué se trata esta contradicción?
En pocas palabras, son dos fuerzas que están en pugna.
La fuerza alcista es fuerte: los datos en la cadena muestran que la presión de venta de las ganancias de finales del año pasado ya se ha reducido bastante; los ETF de contado en EE. UU. comienzan a recibir fondos, lo que proporciona un soporte fundamental al mercado. En cuanto a las opciones, las órdenes de compra en alza están aumentando, y los operadores están considerando si volver a apalancarse.
Pero también hay incertidumbre bajista: ¿la Reserva Federal seguirá bajando las tasas o no? El camino aún es difuso. Lo más importante es que todo el círculo está esperando algo que podría cambiar el panorama: ¿cuándo se aprobará la ley de estructura del mercado de criptomonedas en EE. UU.? Algunos informes afirman que si esta ley se aprueba en la primera mitad del año, grandes fondos institucionales podrían entrar en masa.
En otras palabras, la lógica de 2026 podría cambiar. Las instituciones ya no adoptarán la estrategia de repartir recursos por igual; el capital fluirá de manera más precisa hacia proyectos con fundamentos sólidos y que puedan resistir la volatilidad. En medio de la niebla macro y política, encontrar esas rutas con verdadero valor y con historias claras será la clave del próximo paso.
Lo interesante es que esta obsesión por el "valor a largo plazo" me recuerda otra práctica en la comunidad cripto. Como algunos proyectos que se enfocan en la educación gratuita para niños en todo el mundo, no persiguen la tendencia del momento, sino que silenciosamente construyen un camino educativo. Cada acción comunitaria refuerza esa base. Mientras buscamos "alpha" en el mercado de inversión, también vale la pena prestar atención a estos esfuerzos que crean "beta" social (valor subyacente).