Me medito junto a una roca obstinada a la orilla del arroyo
Como la tranquilidad de las plantas y árboles en las montañas
El arroyo es el sutra de la meditación susurrada por la tierra Cascada, ni rápida ni lenta Deslizando por las vetas de las piedras Deslizándose por las arrugas del mundo mortal
El canto de los pájaros es el sonido sagrado traído por el viento A veces lejano, a veces cercano Posados en la punta de las hojas, se deshacen en manchas de luz como estrellas Al caer sobre el agua, se expanden en círculos de claridad y quietud No tiene un origen, ni un camino de regreso Es el eco más puro entre cielo y tierra
La luz del sol atraviesa las grietas de las ramas y hojas Filtrando suaves rayos cálidos Besando las cejas, extendiéndose por los hombros Chocando con la brisa Su caricia ligera en las sienes Es la ternura y la meditación que el mundo mortal nos entrega
Me siento en silencio, sin palabras ni sonidos Escucho el murmullo del arroyo, resonancia de la sangre y el cielo Escucho el vaivén del canto de los pájaros, armonía del alma y la naturaleza
El sutra no es la enseñanza sellada en los textos antiguos No es el tañido lejano de las campanas en los templos Es en este momento— La suavidad del viento, la calidez de la luz, el murmullo del agua Es yo y todas las cosas Mirándonos mutuamente, en paz año tras año
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Me medito junto a una roca obstinada a la orilla del arroyo
Como la tranquilidad de las plantas y árboles en las montañas
El arroyo es el sutra de la meditación susurrada por la tierra
Cascada, ni rápida ni lenta
Deslizando por las vetas de las piedras
Deslizándose por las arrugas del mundo mortal
El canto de los pájaros es el sonido sagrado traído por el viento
A veces lejano, a veces cercano
Posados en la punta de las hojas, se deshacen en manchas de luz como estrellas
Al caer sobre el agua, se expanden en círculos de claridad y quietud
No tiene un origen, ni un camino de regreso
Es el eco más puro entre cielo y tierra
La luz del sol atraviesa las grietas de las ramas y hojas
Filtrando suaves rayos cálidos
Besando las cejas, extendiéndose por los hombros
Chocando con la brisa
Su caricia ligera en las sienes
Es la ternura y la meditación que el mundo mortal nos entrega
Me siento en silencio, sin palabras ni sonidos
Escucho el murmullo del arroyo, resonancia de la sangre y el cielo
Escucho el vaivén del canto de los pájaros, armonía del alma y la naturaleza
El sutra no es la enseñanza sellada en los textos antiguos
No es el tañido lejano de las campanas en los templos
Es en este momento—
La suavidad del viento, la calidez de la luz, el murmullo del agua
Es yo y todas las cosas
Mirándonos mutuamente, en paz año tras año