Alta deuda y burbuja de IA bailan juntas, la economía mundial al borde del precipicio
En estos años de batallar en el mundo del mercado de criptomonedas, he estado observando diversas profecías y predicciones. Recientemente, un nombre ha aparecido con frecuencia: Jim Rogers y su pronóstico sobre la crisis financiera de 2026. La verdad, la primera vez que lo vi, fue bastante impactante. No es que la predicción en sí misma dé miedo, sino la lógica que él presenta y las señales de riesgo que vemos a diario en los datos en cadena, que encajan perfectamente.
**La campana de alarma del veterano**
A finales del año pasado, Rogers lanzó una bomba en una conversación con la empresaria japonesa Miki Watanabe: que en 2026 llegará la crisis financiera global más "cruenta" de su vida. Atención a esta expresión—"más cruento". No se trata de igualar la crisis de 2008, sino de que será aún más severa. Incluso más fuerte que la Gran Depresión de 1929.
Este veterano ha acertado en el pasado con el colapso del mercado en 1987 y la crisis financiera de 2008. Su historial de predicciones está allí. Y lo más importante, ya ha puesto su dinero donde está su boca: vació sus posiciones en acciones estadounidenses y se ha volcado en activos refugio como el oro y la plata. Esta acción habla más que cualquier informe.
**Las dos detonantes de la crisis**
Rogers no habla por hablar, señala dos líneas lógicas claras.
Primero, el barril de pólvora que es la deuda global. La deuda pública de EE. UU. ya supera los 34 billones de dólares. Solo en intereses, gasta cerca de 1 billón de dólares al año, incluso más que todo el presupuesto de defensa anual. En otras palabras, por cada 100 dólares que recibe el gobierno, 20 deben irse en intereses. ¿Qué tan aterrador es eso?
El problema es que esa bola de nieve de deuda sigue creciendo. La deuda estadounidense aumenta cada día. Los costos de intereses también suben. Si las condiciones de las tasas cambian, toda la cadena puede colapsar. Este sistema ya funciona en un entorno de altas tasas, y la presión aumenta.
En segundo lugar, la burbuja de IA. En los últimos años, el concepto de IA ha estado en auge, con gigantes invirtiendo cifras astronómicas. Pero las aplicaciones que realmente generan flujo de caja son pocas. Es muy parecido a los síntomas iniciales de la burbuja de internet o la burbuja inmobiliaria. La fiebre inversora y los beneficios reales están muy desconectados. Cuando cambie el ánimo de los inversores, esto puede colapsar.
**Por qué esta vez es diferente**
Las crisis financieras históricamente se desencadenan por problemas en un sector que generan un efecto dominó. Pero esta vez, la deuda y la burbuja de IA existen simultáneamente. La alta deuda significa que la economía tiene poca capacidad de resistir riesgos, y si la burbuja de IA estalla, con una caída significativa en las acciones tecnológicas, el impacto será directo en los mercados globales.
¿Qué significa esto para los poseedores de activos en criptomonedas? Cuando los mercados tradicionales fluctúan violentamente, las criptomonedas suelen también experimentar volatilidad. Pero desde otra perspectiva, en tiempos de crisis, la confianza a largo plazo en los activos en cadena podría fortalecerse—porque algunos volverán a valorar las propiedades de los activos descentralizados.
**Qué hacer ahora**
Rogers ya ha actuado. ¿Y nosotros? No se trata de seguir ciegamente vendiendo todo, sino de reflexionar seriamente sobre nuestra asignación de activos. En un entorno de alta deuda y burbujas, el riesgo se acumula. Es fundamental diversificar en activos refugio, controlar el apalancamiento y estar atentos a los cambios macroeconómicos.
Las oportunidades en el mercado de criptomonedas siempre existen, pero solo si estamos vivos para aprovechar ese día.
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Alta deuda y burbuja de IA bailan juntas, la economía mundial al borde del precipicio
En estos años de batallar en el mundo del mercado de criptomonedas, he estado observando diversas profecías y predicciones. Recientemente, un nombre ha aparecido con frecuencia: Jim Rogers y su pronóstico sobre la crisis financiera de 2026. La verdad, la primera vez que lo vi, fue bastante impactante. No es que la predicción en sí misma dé miedo, sino la lógica que él presenta y las señales de riesgo que vemos a diario en los datos en cadena, que encajan perfectamente.
**La campana de alarma del veterano**
A finales del año pasado, Rogers lanzó una bomba en una conversación con la empresaria japonesa Miki Watanabe: que en 2026 llegará la crisis financiera global más "cruenta" de su vida. Atención a esta expresión—"más cruento". No se trata de igualar la crisis de 2008, sino de que será aún más severa. Incluso más fuerte que la Gran Depresión de 1929.
Este veterano ha acertado en el pasado con el colapso del mercado en 1987 y la crisis financiera de 2008. Su historial de predicciones está allí. Y lo más importante, ya ha puesto su dinero donde está su boca: vació sus posiciones en acciones estadounidenses y se ha volcado en activos refugio como el oro y la plata. Esta acción habla más que cualquier informe.
**Las dos detonantes de la crisis**
Rogers no habla por hablar, señala dos líneas lógicas claras.
Primero, el barril de pólvora que es la deuda global. La deuda pública de EE. UU. ya supera los 34 billones de dólares. Solo en intereses, gasta cerca de 1 billón de dólares al año, incluso más que todo el presupuesto de defensa anual. En otras palabras, por cada 100 dólares que recibe el gobierno, 20 deben irse en intereses. ¿Qué tan aterrador es eso?
El problema es que esa bola de nieve de deuda sigue creciendo. La deuda estadounidense aumenta cada día. Los costos de intereses también suben. Si las condiciones de las tasas cambian, toda la cadena puede colapsar. Este sistema ya funciona en un entorno de altas tasas, y la presión aumenta.
En segundo lugar, la burbuja de IA. En los últimos años, el concepto de IA ha estado en auge, con gigantes invirtiendo cifras astronómicas. Pero las aplicaciones que realmente generan flujo de caja son pocas. Es muy parecido a los síntomas iniciales de la burbuja de internet o la burbuja inmobiliaria. La fiebre inversora y los beneficios reales están muy desconectados. Cuando cambie el ánimo de los inversores, esto puede colapsar.
**Por qué esta vez es diferente**
Las crisis financieras históricamente se desencadenan por problemas en un sector que generan un efecto dominó. Pero esta vez, la deuda y la burbuja de IA existen simultáneamente. La alta deuda significa que la economía tiene poca capacidad de resistir riesgos, y si la burbuja de IA estalla, con una caída significativa en las acciones tecnológicas, el impacto será directo en los mercados globales.
¿Qué significa esto para los poseedores de activos en criptomonedas? Cuando los mercados tradicionales fluctúan violentamente, las criptomonedas suelen también experimentar volatilidad. Pero desde otra perspectiva, en tiempos de crisis, la confianza a largo plazo en los activos en cadena podría fortalecerse—porque algunos volverán a valorar las propiedades de los activos descentralizados.
**Qué hacer ahora**
Rogers ya ha actuado. ¿Y nosotros? No se trata de seguir ciegamente vendiendo todo, sino de reflexionar seriamente sobre nuestra asignación de activos. En un entorno de alta deuda y burbujas, el riesgo se acumula. Es fundamental diversificar en activos refugio, controlar el apalancamiento y estar atentos a los cambios macroeconómicos.
Las oportunidades en el mercado de criptomonedas siempre existen, pero solo si estamos vivos para aprovechar ese día.