Hace un tiempo, me reuní con algunos viejos amigos que trabajan en pagos y fideicomisos. Entre risas y buen humor, empezamos a quejarnos de las dificultades de este sector. Uno de mis colegas, que trabaja en tecnología en una empresa de fintech, golpeó la mesa y dijo: "Nuestra industria es como caminar por la cuerda floja: a la izquierda, los usuarios quieren privacidad; a la derecha, los reguladores exigen transparencia. Si caes de un lado, te estrellarás."
He escuchado esa frase muchas veces. En los primeros días del auge de la blockchain, muchos emprendedores se lanzaron de cabeza. ¿Y qué pasó? Dos extremos: o bien crear una "casa de cristal" completamente transparente, donde todos los detalles de las transacciones están en la cadena, haciendo que la privacidad del usuario sea virtual; o bien optar por el anonimato total, lo que complicaba mucho la regulación. La verdad, muchos proyectos fracasaron no por problemas técnicos, sino porque se quedaron atascados en la línea invisible de cumplimiento normativo.
Pero últimamente, he descubierto una idea que vale la pena discutir. No es una de esas frases vacías de "queremos todo", sino un cambio real en la arquitectura de base. Tomaré como ejemplo una conocida blockchain privada centrada en la privacidad. No voy a hablar de qué es, sino de por qué puede resolver este dilema.
La idea central es la "jerarquía de permisos".
Las cadenas públicas tradicionales son como un libro de contabilidad abierto, donde cualquiera puede revisar cada registro. Pero estos nuevos proyectos tienen un enfoque diferente: más parecido a un motor de reglas de cumplimiento programables, integradas directamente en la capa de consenso de la cadena. ¿Qué significa esto? Que las reglas no son parches añadidos después, sino que están incrustadas desde el principio en la estructura del sistema.
¿Y cómo funciona en la práctica? Pongamos el ejemplo de transferencias internacionales de activos. En una cadena convencional, las direcciones de las partes, el monto transferido y la marca de tiempo son completamente públicas. Pero en este tipo de cadenas de privacidad, estos datos están cifrados y fragmentados por defecto, y solo las partes involucradas pueden descifrar y ver la información completa.
¿Y qué pasa con los reguladores? Aquí está lo interesante. El sistema diseña un mecanismo de "divulgación selectiva": cuando surge la necesidad de cumplir con regulaciones, las partes pueden generar una prueba criptográfica (una variante de prueba de conocimiento cero) que demuestre que "esta transacción cumple con las reglas anti lavado" o que "la identidad de las partes ha sido verificada", sin tener que divulgar todos los detalles de la transacción.
En otras palabras, privacidad y transparencia no son mutuamente excluyentes, sino que pueden ser controladas con precisión. Los reguladores no necesitan revisar cada transacción en detalle, sino verificar que "esta transacción es legal" en sí misma.
La genialidad de este diseño radica en que cambia las reglas del juego. Antes, el paradigma era: "o todo transparente, o todo privado". Ahora, se pasa a: "la transparencia se distribuye según la necesidad, la privacidad se protege por defecto, pero siempre se puede verificar el cumplimiento."
Desde un punto de vista técnico, esto involucra varias innovaciones clave: primero, avances en computación confidencial (el cálculo sobre datos cifrados ya no es solo teoría, sino que se puede aplicar en la práctica); segundo, un diseño modular para el cumplimiento normativo (diferentes jurisdicciones pueden personalizar sus motores de reglas); y tercero, la aplicación de pruebas criptográficas (las pruebas de conocimiento cero dejan de ser solo un concepto académico).
¿Y qué impacto tiene en la realidad? Para exchanges, plataformas de pago y otros intermediarios, finalmente hay una vía: pueden proteger la privacidad de los usuarios sin quedar a merced de la regulación. Para el desarrollo del sector blockchain, esto representa un cambio de paradigma: de "debemos ser completamente descentralizados y sin privacidad" a "privacidad y cumplimiento pueden coexistir".
Por supuesto, esta tecnología todavía está en sus primeras etapas. Cómo se implementará exactamente, si las autoridades regulatorias en diferentes países aceptarán estas pruebas, y la seguridad del sistema, son cuestiones que aún deben ser validadas con el tiempo.
Pero mi sensación es que estamos entrando en una nueva fase. Ya no se trata de una elección binaria entre blanco y negro, sino de un esfuerzo consciente por encontrar un equilibrio en los detalles. Para los profesionales del sector, esto podría ser la verdadera innovación.
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DeadTrades_Walking
· hace3h
La comprensión de las pruebas de conocimiento cero es la verdadera vía, de lo contrario, tendrás que saltar entre los dos abismos: privacidad y cumplimiento.
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UnluckyLemur
· hace3h
Las pruebas de conocimiento cero todavía son demasiado idealistas, ¿realmente la regulación las aceptará?
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FastLeaver
· hace3h
Las pruebas de conocimiento cero realmente tienen potencial, pero la implementación práctica sigue siendo un gran problema.
¿La regulación realmente aceptará esto? Lo dudo.
Esta idea suena bien en teoría, pero ¿cómo se implementa en la práctica?
Las pruebas criptográficas para la conformidad... suena como una promesa vacía.
La jerarquía de permisos suena bien, pero ¿quién define los límites de estos permisos?
¿Se puede lograr privacidad y cumplimiento al mismo tiempo? Primero quiero ver quién realmente lo ha logrado antes de opinar.
¿No es esto solo bailar en la cuerda floja, solo que con una forma diferente de decirlo?
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FOMOmonster
· hace3h
Las pruebas de conocimiento cero son realmente interesantes, pero ¿será que cuando se implementen en la práctica será otra historia?
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ImaginaryWhale
· hace3h
Las pruebas de conocimiento cero suenan impresionantes, pero ¿realmente pueden convencer a los reguladores? Parece más una teoría en papel.
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TokenSherpa
· hace3h
Ngl, si examinas los datos sobre proyectos fallidos desde un punto de vista histórico, la mayoría en realidad murieron por cumplimiento, no por tecnología. El enfoque de capas de permisos aquí cambia fundamentalmente la dinámica de votación... o bueno, en cualquier caso, el precedente de gobernanza. Las pruebas de conocimiento cero ya no son solo académicas, por favor.
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LiquidationSurvivor
· hace3h
Las pruebas de conocimiento cero, en pocas palabras, consisten en jugar a "yo demuestro que tengo razón pero no te digo cómo". Suena exactamente como los informes de trabajo de algunas personas, jaja.
Hace un tiempo, me reuní con algunos viejos amigos que trabajan en pagos y fideicomisos. Entre risas y buen humor, empezamos a quejarnos de las dificultades de este sector. Uno de mis colegas, que trabaja en tecnología en una empresa de fintech, golpeó la mesa y dijo: "Nuestra industria es como caminar por la cuerda floja: a la izquierda, los usuarios quieren privacidad; a la derecha, los reguladores exigen transparencia. Si caes de un lado, te estrellarás."
He escuchado esa frase muchas veces. En los primeros días del auge de la blockchain, muchos emprendedores se lanzaron de cabeza. ¿Y qué pasó? Dos extremos: o bien crear una "casa de cristal" completamente transparente, donde todos los detalles de las transacciones están en la cadena, haciendo que la privacidad del usuario sea virtual; o bien optar por el anonimato total, lo que complicaba mucho la regulación. La verdad, muchos proyectos fracasaron no por problemas técnicos, sino porque se quedaron atascados en la línea invisible de cumplimiento normativo.
Pero últimamente, he descubierto una idea que vale la pena discutir. No es una de esas frases vacías de "queremos todo", sino un cambio real en la arquitectura de base. Tomaré como ejemplo una conocida blockchain privada centrada en la privacidad. No voy a hablar de qué es, sino de por qué puede resolver este dilema.
La idea central es la "jerarquía de permisos".
Las cadenas públicas tradicionales son como un libro de contabilidad abierto, donde cualquiera puede revisar cada registro. Pero estos nuevos proyectos tienen un enfoque diferente: más parecido a un motor de reglas de cumplimiento programables, integradas directamente en la capa de consenso de la cadena. ¿Qué significa esto? Que las reglas no son parches añadidos después, sino que están incrustadas desde el principio en la estructura del sistema.
¿Y cómo funciona en la práctica? Pongamos el ejemplo de transferencias internacionales de activos. En una cadena convencional, las direcciones de las partes, el monto transferido y la marca de tiempo son completamente públicas. Pero en este tipo de cadenas de privacidad, estos datos están cifrados y fragmentados por defecto, y solo las partes involucradas pueden descifrar y ver la información completa.
¿Y qué pasa con los reguladores? Aquí está lo interesante. El sistema diseña un mecanismo de "divulgación selectiva": cuando surge la necesidad de cumplir con regulaciones, las partes pueden generar una prueba criptográfica (una variante de prueba de conocimiento cero) que demuestre que "esta transacción cumple con las reglas anti lavado" o que "la identidad de las partes ha sido verificada", sin tener que divulgar todos los detalles de la transacción.
En otras palabras, privacidad y transparencia no son mutuamente excluyentes, sino que pueden ser controladas con precisión. Los reguladores no necesitan revisar cada transacción en detalle, sino verificar que "esta transacción es legal" en sí misma.
La genialidad de este diseño radica en que cambia las reglas del juego. Antes, el paradigma era: "o todo transparente, o todo privado". Ahora, se pasa a: "la transparencia se distribuye según la necesidad, la privacidad se protege por defecto, pero siempre se puede verificar el cumplimiento."
Desde un punto de vista técnico, esto involucra varias innovaciones clave: primero, avances en computación confidencial (el cálculo sobre datos cifrados ya no es solo teoría, sino que se puede aplicar en la práctica); segundo, un diseño modular para el cumplimiento normativo (diferentes jurisdicciones pueden personalizar sus motores de reglas); y tercero, la aplicación de pruebas criptográficas (las pruebas de conocimiento cero dejan de ser solo un concepto académico).
¿Y qué impacto tiene en la realidad? Para exchanges, plataformas de pago y otros intermediarios, finalmente hay una vía: pueden proteger la privacidad de los usuarios sin quedar a merced de la regulación. Para el desarrollo del sector blockchain, esto representa un cambio de paradigma: de "debemos ser completamente descentralizados y sin privacidad" a "privacidad y cumplimiento pueden coexistir".
Por supuesto, esta tecnología todavía está en sus primeras etapas. Cómo se implementará exactamente, si las autoridades regulatorias en diferentes países aceptarán estas pruebas, y la seguridad del sistema, son cuestiones que aún deben ser validadas con el tiempo.
Pero mi sensación es que estamos entrando en una nueva fase. Ya no se trata de una elección binaria entre blanco y negro, sino de un esfuerzo consciente por encontrar un equilibrio en los detalles. Para los profesionales del sector, esto podría ser la verdadera innovación.