El miedo a la monopolización por parte de grandes empresas, la concentración de poder gubernamental y la tiranía de las mayorías—estas tres fuerzas seguramente están presentes en la mente de todos.
En un reciente artículo, Vitalik Buterin presenta una respuesta a este dilema fundamental. Se trata de “rediseñar la estructura social en torno a un ‘equilibrio de poder’”. Para quienes vivimos en el mundo de los criptoactivos, esta perspectiva es simplemente ineludible.
Un mundo dominado simultáneamente por las tres “grandes fuerzas”
Tradicionalmente, la distancia geográfica y las limitaciones en las comunicaciones han contenido automáticamente la concentración excesiva de poder. Sin embargo, en el siglo XXI, este mecanismo natural de control ha desaparecido por completo.
El gobierno posee la autoridad para hacer cumplir la ley y puede controlar directamente la vida de las personas. Por eso, los libertarios han dedicado siglos a la tarea de “domar a Leviatán (el Estado omnipotente)”.
Las grandes empresas, a medida que crecen, aumentan su capacidad para distorsionar el mercado en sí mismo. La contribución de Starbucks a la homogeneización urbana supera con creces la suma de 100 competidores con solo un 1% de su tamaño. La transformación de la industria de los videojuegos de “diversión” a “mecanismos de juego de azar” es un ejemplo típico.
La sociedad civil también puede abusar de su poder. Existe el riesgo de que, en lugar de una pluralidad saludable con instituciones independientes, el populismo conduzca a líderes carismáticos a manipular a millones hacia un objetivo único.
La economía de escala destruye el equilibrio de poder
Históricamente, dos fuerzas han mantenido este equilibrio:
Las ineficiencias de escala—las instituciones grandes, debido a conflictos internos, costos de comunicación y restricciones geográficas, inevitablemente pierden eficiencia.
El efecto disperso—la tecnología y el conocimiento fluyen más allá de las fronteras y las empresas, permitiendo a los retardatarios “alcanzar y crecer” respecto a los pioneros.
Pero hoy en día, estas dos fuerzas de control se están debilitando rápidamente.
Gracias a la automatización, tareas globales pueden ser realizadas por unos pocos. La proliferación de software y hardware propietarios permite entregar productos a los consumidores sin ceder derechos de modificación o control. La llegada de Internet llevó la “difusión de ideas” a niveles sin precedentes, pero al mismo tiempo, la “difusión del control” se ha debilitado.
En este contexto, la concentración extrema de poder se vuelve una tendencia inevitable.
Estrategia de “forzar la dispersión”: desde el diseño institucional hasta la implementación
Entonces, ¿cómo mantener la rápida innovación y prosperidad sin permitir la concentración de poder?
La respuesta es impulsar de manera forzada una mayor “dispersión”.
1. Intervención a nivel de políticas
La unificación del estándar USB-C promovida por la UE dificultó la creación de ecosistemas exclusivos por parte de empresas. La prohibición de contratos de no competencia en EE. UU. también tiene un efecto similar. Cuando empleados dejan una empresa y aplican sus habilidades en otros lugares, el conocimiento se dispersa en toda la sociedad.
De manera similar, los gobiernos pueden introducir mecanismos de impuestos en función del grado de “monopolización” del producto. Por ejemplo, tasas cero para empresas que compartan tecnología bajo un modelo de código abierto.
2. Interoperabilidad contraria: destruir el dominio de plataformas
Cory Doctorow propone la “interoperabilidad contraria”, que consiste en permitir que nuevos servicios sean compatibles con productos existentes sin autorización del fabricante.
Específicamente:
Clientes alternativos a las redes sociales: los usuarios pueden elegir cómo filtrar contenido
Extensiones de navegador que identifican contenido generado por IA en plataformas
Intercambios descentralizados que permiten la conversión entre moneda fiduciaria y cripto
Gran parte del valor en Web2 se obtiene en la capa de interfaz de usuario. Por eso, si se desarrollan interfaces alternativas interoperables con plataformas existentes, los usuarios podrán permanecer en esas redes evitando que las plataformas absorban todo su valor.
3. Diversidad colaborativa: democratizar las economías de escala
Las comunidades de código abierto no dependen de una sola entidad, sino que múltiples proyectos independientes aumentan su nivel de dispersión, compartiendo los beneficios de las economías de escala y manteniendo competitividad frente a gigantes centralizados.
Esto difiere de la “imposición de impuestos a la riqueza” propuesta por Piketty. La primera aborda los resultados, mientras que la segunda rastrea el origen, dispersando los medios de producción en sí mismos. Es una solución más fundamental y abarcadora.
Ejemplo de “ejercicio de poder sin poder” en el ecosistema de Ethereum
El pool de staking “Lido” en Ethereum es un caso interesante.
Actualmente, el ETH en staking gestionado por Lido representa aproximadamente el 24% de toda la red. A simple vista, parece una concentración elevada. Sin embargo, las preocupaciones sobre esto son mucho menores que si un solo actor controlara ese 24%.
La razón es que Lido no es una entidad única. Tiene una estructura DAO descentralizada y es operada por decenas de operadores de nodos, con un diseño de “doble gobernanza”. Los stakers de ETH tienen derecho a veto en las decisiones.
En definitiva, Lido ha logrado “tener la capacidad de ejercer poder sin poder abusar de ese poder”. Esto representa la forma ideal que el mundo de los criptoactivos debería perseguir.
Desafíos futuros: D/acc y el diseño de modelos descentralizados
El pluralismo enfrenta riesgos teóricos. Con el avance tecnológico, puede haber más actores con capacidad para causar daños catastróficos a toda la humanidad. En ese caso, la dispersión del poder sería la opción más segura.
D/acc (aceleracionismo defensivo) es una estrategia que desarrolla tecnologías tanto ofensivas como defensivas, haciéndolas accesibles a todos. Así, se reduce la demanda de concentración de poder por miedo a la inseguridad.
De cara al futuro, los proyectos deben no solo definir un “modelo de negocio”, sino también diseñar claramente un “modelo descentralizado”. Es decir, incorporar estructuras que prevengan la concentración de poder y sus riesgos.
La comunidad de Ethereum también ha sido clara con Lido: incluso con estas garantías, la concentración excesiva de staking debe evitarse. Aunque actualmente están lejos de ese umbral, mantener esa cautela es sumamente importante.
Conclusión ética
La moral de la esclavitud dice: “No se te permite volverte fuerte”.
La moral del gobernante dice: “Debes volverte fuerte”.
En contraste, la ética centrada en el equilibrio de poder debe afirmar:
“No se te permite crear hegemonía, pero sí debes buscar influir positivamente y empoderar a otros”.
Eso es, en definitiva, el ideal de los criptoactivos y el futuro que Web3 debe perseguir.
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La era de Bitcoin y Ethereum, ¿cómo debemos enfrentarnos al "poder"?
El miedo a la monopolización por parte de grandes empresas, la concentración de poder gubernamental y la tiranía de las mayorías—estas tres fuerzas seguramente están presentes en la mente de todos.
En un reciente artículo, Vitalik Buterin presenta una respuesta a este dilema fundamental. Se trata de “rediseñar la estructura social en torno a un ‘equilibrio de poder’”. Para quienes vivimos en el mundo de los criptoactivos, esta perspectiva es simplemente ineludible.
Un mundo dominado simultáneamente por las tres “grandes fuerzas”
Tradicionalmente, la distancia geográfica y las limitaciones en las comunicaciones han contenido automáticamente la concentración excesiva de poder. Sin embargo, en el siglo XXI, este mecanismo natural de control ha desaparecido por completo.
El gobierno posee la autoridad para hacer cumplir la ley y puede controlar directamente la vida de las personas. Por eso, los libertarios han dedicado siglos a la tarea de “domar a Leviatán (el Estado omnipotente)”.
Las grandes empresas, a medida que crecen, aumentan su capacidad para distorsionar el mercado en sí mismo. La contribución de Starbucks a la homogeneización urbana supera con creces la suma de 100 competidores con solo un 1% de su tamaño. La transformación de la industria de los videojuegos de “diversión” a “mecanismos de juego de azar” es un ejemplo típico.
La sociedad civil también puede abusar de su poder. Existe el riesgo de que, en lugar de una pluralidad saludable con instituciones independientes, el populismo conduzca a líderes carismáticos a manipular a millones hacia un objetivo único.
La economía de escala destruye el equilibrio de poder
Históricamente, dos fuerzas han mantenido este equilibrio:
Las ineficiencias de escala—las instituciones grandes, debido a conflictos internos, costos de comunicación y restricciones geográficas, inevitablemente pierden eficiencia.
El efecto disperso—la tecnología y el conocimiento fluyen más allá de las fronteras y las empresas, permitiendo a los retardatarios “alcanzar y crecer” respecto a los pioneros.
Pero hoy en día, estas dos fuerzas de control se están debilitando rápidamente.
Gracias a la automatización, tareas globales pueden ser realizadas por unos pocos. La proliferación de software y hardware propietarios permite entregar productos a los consumidores sin ceder derechos de modificación o control. La llegada de Internet llevó la “difusión de ideas” a niveles sin precedentes, pero al mismo tiempo, la “difusión del control” se ha debilitado.
En este contexto, la concentración extrema de poder se vuelve una tendencia inevitable.
Estrategia de “forzar la dispersión”: desde el diseño institucional hasta la implementación
Entonces, ¿cómo mantener la rápida innovación y prosperidad sin permitir la concentración de poder?
La respuesta es impulsar de manera forzada una mayor “dispersión”.
1. Intervención a nivel de políticas
La unificación del estándar USB-C promovida por la UE dificultó la creación de ecosistemas exclusivos por parte de empresas. La prohibición de contratos de no competencia en EE. UU. también tiene un efecto similar. Cuando empleados dejan una empresa y aplican sus habilidades en otros lugares, el conocimiento se dispersa en toda la sociedad.
De manera similar, los gobiernos pueden introducir mecanismos de impuestos en función del grado de “monopolización” del producto. Por ejemplo, tasas cero para empresas que compartan tecnología bajo un modelo de código abierto.
2. Interoperabilidad contraria: destruir el dominio de plataformas
Cory Doctorow propone la “interoperabilidad contraria”, que consiste en permitir que nuevos servicios sean compatibles con productos existentes sin autorización del fabricante.
Específicamente:
Gran parte del valor en Web2 se obtiene en la capa de interfaz de usuario. Por eso, si se desarrollan interfaces alternativas interoperables con plataformas existentes, los usuarios podrán permanecer en esas redes evitando que las plataformas absorban todo su valor.
3. Diversidad colaborativa: democratizar las economías de escala
Las comunidades de código abierto no dependen de una sola entidad, sino que múltiples proyectos independientes aumentan su nivel de dispersión, compartiendo los beneficios de las economías de escala y manteniendo competitividad frente a gigantes centralizados.
Esto difiere de la “imposición de impuestos a la riqueza” propuesta por Piketty. La primera aborda los resultados, mientras que la segunda rastrea el origen, dispersando los medios de producción en sí mismos. Es una solución más fundamental y abarcadora.
Ejemplo de “ejercicio de poder sin poder” en el ecosistema de Ethereum
El pool de staking “Lido” en Ethereum es un caso interesante.
Actualmente, el ETH en staking gestionado por Lido representa aproximadamente el 24% de toda la red. A simple vista, parece una concentración elevada. Sin embargo, las preocupaciones sobre esto son mucho menores que si un solo actor controlara ese 24%.
La razón es que Lido no es una entidad única. Tiene una estructura DAO descentralizada y es operada por decenas de operadores de nodos, con un diseño de “doble gobernanza”. Los stakers de ETH tienen derecho a veto en las decisiones.
En definitiva, Lido ha logrado “tener la capacidad de ejercer poder sin poder abusar de ese poder”. Esto representa la forma ideal que el mundo de los criptoactivos debería perseguir.
Desafíos futuros: D/acc y el diseño de modelos descentralizados
El pluralismo enfrenta riesgos teóricos. Con el avance tecnológico, puede haber más actores con capacidad para causar daños catastróficos a toda la humanidad. En ese caso, la dispersión del poder sería la opción más segura.
D/acc (aceleracionismo defensivo) es una estrategia que desarrolla tecnologías tanto ofensivas como defensivas, haciéndolas accesibles a todos. Así, se reduce la demanda de concentración de poder por miedo a la inseguridad.
De cara al futuro, los proyectos deben no solo definir un “modelo de negocio”, sino también diseñar claramente un “modelo descentralizado”. Es decir, incorporar estructuras que prevengan la concentración de poder y sus riesgos.
La comunidad de Ethereum también ha sido clara con Lido: incluso con estas garantías, la concentración excesiva de staking debe evitarse. Aunque actualmente están lejos de ese umbral, mantener esa cautela es sumamente importante.
Conclusión ética
La moral de la esclavitud dice: “No se te permite volverte fuerte”. La moral del gobernante dice: “Debes volverte fuerte”.
En contraste, la ética centrada en el equilibrio de poder debe afirmar:
“No se te permite crear hegemonía, pero sí debes buscar influir positivamente y empoderar a otros”.
Eso es, en definitiva, el ideal de los criptoactivos y el futuro que Web3 debe perseguir.