Inflación estadounidense toca mínimos: ¿Qué significa para la Fed en los próximos años?

En la madrugada del 19 de diciembre, el mercado financiero global recibió un impacto inesperado. Los datos de inflación de noviembre publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. mostraron un enfriamiento más pronunciado que el anticipado: el índice de precios al consumidor (IPC) interanual llegó a 2,7%, muy por debajo del pronóstico del 3,1%. La cifra de inflación subyacente, aún más sorprendente, se ubicó en 2,6%, marcando su nivel más bajo en prácticamente tres años. La reacción fue inmediata: el dólar se desplomó 22 puntos en operaciones intradía, mientras que el oro subió 16 dólares al contado en el mismo lapso.

El dato que genera dudas: ¿Señal real o ruido estadístico?

Aunque los números parecen contundentes, los analistas advierten sobre su confiabilidad. Debido al cierre del gobierno estadounidense en octubre, la agencia laboral se vio obligada a omitir ese mes de su cálculo, asumiendo un cambio cero en el IPC para ese período. Este tratamiento estadístico introdujo un sesgo bajista estimado en 27 puntos básicos, según el análisis de UBS. Sin este efecto distorsionante, la inflación real rondaría los niveles esperados por el mercado, cercanos al 3,0%.

Sin embargo, detrás del ruido estadístico existe una tendencia estructural genuina. La inflación de servicios básicos se moderó significativamente, con los costos de vivienda cayendo del 3,6% al 3,0% interanual. Este fenómeno refleja una descompresión real en uno de los componentes más persistentes de la inflación en los últimos 10 años, donde el sector inmobiliario ha sido determinante.

Mercados en movimiento: Expectativas de flexibilización

La reacción de los activos financieros reflejó inmediatamente las nuevas interpretaciones sobre la política monetaria. Los futuros del Nasdaq 100 ganaron más del 1%, los rendimientos de los bonos del Tesoro descendieron y el euro se fortaleció frente al dólar (subiendo casi 30 puntos en el corto plazo).

Las probabilidades implícitas de mercado para un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal en enero del próximo año subieron del 26,6% al 28,8%. Además, los operadores ahora precian aproximadamente 62 puntos básicos adicionales de relajación monetaria para lo que resta de 2026, distribuidos en múltiples reducciones. Esta repricing refleja cómo los últimos 10 años de ciclos de tasa de interés han preparado al mercado para cambios rápidos en la dirección de la política.

Grietas internas en la Federal Reserve

El dato de inflación inesperadamente bajo ya está alimentando divisiones dentro de la Fed. En la reunión de diciembre, la decisión de recortar 25 puntos básicos se aprobó con 9 votos a favor y 3 en contra, la cifra de disidentes más alta en seis años. Algunos funcionarios, como la presidenta de Kansas City, Schmid, y el presidente de Chicago, Goolsbee, se opusieron y abogaron por pausar los recortes, mientras que el gobernador Milan presionó por reducciones más agresivas.

El dot plot de la Fed (diagrama de puntos) proyecta una tasa de interés de política de 3,4% para 2026 y 3,1% para 2027, implicando recortes modestos de 25 puntos básicos anuales. Pero estas cifras medias ocultan desacuerdos profundos: Bostic, presidente de la Fed de Atlanta, manifestó que su previsión para 2026 no incluye ningún recorte, anticipando un crecimiento del PIB de 2,5% que justificaría mantener una postura restrictiva.

La brecha entre la proyección oficial y las expectativas del mercado

BlackRock estima que la trayectoria más probable de la Fed apunta hacia tasas cerca del 3% para 2026, una reducción más profunda que la mediana del 3,4% mostrada en el dot plot. Esta divergencia refleja la tensión entre la orientación oficial cautelosa y las apuestas agresivas del mercado.

Desde el cuarto trimestre de 2025, la Fed también transitará desde el ajuste cuantitativo (QT) hacia un nuevo mecanismo llamado Compras de Gestión de Reservas (RMP). Aunque definidas formalmente como operaciones “técnicas” de liquidez, el mercado las interpreta como una flexibilización encubierta o cuasi-QE, un cambio de régimen que podría acelerar futuras reducciones de tasas.

El factor laboral y la inflación en perspectiva histórica

El mercado de trabajo estadounidense seguirá siendo la brújula de la Fed. Las solicitudes iniciales de desempleo en noviembre alcanzaron 224.000, por debajo de las expectativas, reflejando estabilidad laboral. Sin embargo, comparado con los últimos 10 años, el mercado laboral muestra señales de debilitamiento gradual, aunque sin que se presente deterioro catastrófico.

CMB International Securities proyecta que en la primera mitad de 2026, la inflación podría continuar bajando debido a precios menores de petróleo y desaceleración salarial, creando espacio para un posible recorte en junio. No obstante, en el segundo semestre, la inflación podría repuntar, obligando a la Fed a mantener tasas sin cambios.

Divergencia total en Wall Street

Los bancos de inversión ofrecen pronósticos contradictorios. ICBC International espera recortes acumulados de 50-75 puntos básicos en 2026, llevando las tasas al “neutral” de aproximadamente 3%. JPMorgan, en cambio, mantiene una visión más restrictiva: considera que la inversión empresarial seguirá sostén el crecimiento, por lo que anticipa recortes limitados que estabilicen las tasas en el rango 3%-3,25% hacia mediados de año.

ING Group plantea escenarios extremos: en uno, deterioro económico severo impulsa a la Fed a flexibilizar agresivamente, deprimiendo rendimientos bonistas al 3%. En el otro, relajación prematura de la política genera desconfianza sobre control inflacionario, disparando los bonos del Tesoro a 10 años incluso hacia el 5%.

Incertidumbres futuras y oportunidades de inversión

Con el mandato del presidente Powell terminando en mayo de 2026, la transición de liderazgo en la Fed introduce incertidumbre adicional. Aunque el IPC de noviembre probablemente no altere la decisión de diciembre de pausar recortes en enero, definitivamente amplificará las voces dovish dentro del organismo. Si diciembre confirma la desaceleración, la Fed podría recalibrar su trayectoria de recortes para 2026.

Para inversores, BlackRock sugiere diversificar mediante bonos de corto plazo (0-3 meses), aumentar exposición a duraciones medianas, construir escaleras de bonos para asegurar rendimientos y buscar retornos superiores en segmentos de alto rendimiento y mercados emergentes.

Kevin Flanagan de WisdomTree resumió la situación: la Fed se ha convertido en una “casa dividida” y el umbral para mayor flexibilización es extraordinariamente alto. Mientras la inflación permanezca un punto porcentual por encima del objetivo y el mercado laboral no se enfríe drásticamente, serán improbables los recortes consecutivos.

El panorama de tasas de interés para 2026 permanece en punto de inflexión. Aunque el dato de noviembre adolece de limitaciones estadísticas, ha abierto un espacio político para nuevas reducciones. En los últimos 10 años, ciclos similares han demostrado que los cambios de directrices monetarias pueden acelerar inesperadamente cuando convergen datos débiles, presiones políticas y expectativas de mercado alteradas. La próxima semana de datos económicos decidirá si esta es una anomalía pasajera o el verdadero inicio de un nuevo ciclo de flexibilización.

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