Según el último informe de Incrementum, “In Gold We Trust”, el precio del oro podría alcanzar los 8,900 dólares para finales de 2030. A medida que se acelera la reconfiguración del orden financiero global, el oro está regresando rápidamente desde activos periféricos hacia el núcleo de las carteras de inversión. Exploremos las razones y el trasfondo que podrían llevar el precio del oro en 20 años por encima de los niveles actuales.
¿El mercado actual del oro todavía está en sus primeras etapas? La visión desde la teoría de Dow en una fase alcista
Muchos inversores consideran que el mercado alcista del oro ya ha terminado. Sin embargo, este informe refuta esa opinión. Según la teoría de Dow, un mercado alcista se divide en tres fases: acumulación, participación general de inversores y euforia. Actualmente, el mercado del oro se encuentra en la segunda fase, según el análisis del informe.
Las características de esta fase son claras. La cobertura mediática se vuelve más optimista, aumenta el interés especulativo y el volumen de operaciones, y se lanzan nuevos productos financieros. Los analistas comienzan a elevar sus objetivos de precio. En los últimos cinco años, el precio mundial del oro ha subido un 92%, mientras que el poder adquisitivo real del dólar estadounidense ha caído cerca del 50%.
Comparando con la predicción de la “Década dorada” presentada en 2020, la tendencia actual del precio del oro ya supera el escenario base. En 2024, el oro ha alcanzado un récord de 43 veces su máximo histórico en dólares, tras superar ese nivel. Técnicamente, no solo ha roto el precio absoluto, sino que también ha alcanzado nuevos máximos en comparación con las acciones, mostrando una valoración relativa más alta. Para los inversores que ya tienen oro, mantener la inversión sigue siendo una decisión sólida, y para los nuevos participantes, el atractivo de invertir en oro en este momento sigue siendo alto.
La caída del dólar y la demanda de los bancos centrales impulsan la subida del precio del oro
Existen múltiples factores que sustentan el precio del oro. En primer lugar, la fragilidad del dominio del dólar. La desindustrialización de EE. UU. y su déficit fiscal incontrolable son factores clave. La política de devaluación del dólar del gobierno de Trump también puede favorecer al oro. Al mismo tiempo, la postura de compra de los bancos centrales es el principal motor de la subida del precio del oro.
Desde 2009, los bancos centrales han mantenido un saldo neto de compras en el mercado del oro, y tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en 2022, esa velocidad de compra se ha acelerado significativamente. Sorprendentemente, los bancos centrales han comprado más de 1,000 toneladas de oro en cada uno de los últimos tres años. Según las estadísticas del Consejo Mundial del Oro, en febrero de 2025, las reservas mundiales de oro alcanzaron las 36,252 toneladas.
De particular interés son las tendencias de compra por regiones. Mientras que los bancos centrales asiáticos representan la mayor parte de estas compras, en 2024 Polonia se convirtió en el mayor comprador. Las compras de China continúan a gran escala, y según estimaciones de Goldman Sachs, se prevé que sigan comprando aproximadamente 40 toneladas mensuales, lo que equivale a casi 500 toneladas anuales, casi la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
La oferta monetaria de las monedas fiduciarias continúa expandiéndose de manera arbitraria. Desde 1900, la población de EE. UU. se ha multiplicado por 4.5, mientras que la oferta de M2 ha aumentado 2,333 veces. Por persona, esto representa un aumento de más de 500 veces. Esta expansión de la oferta monetaria es, en última instancia, la principal fuerza motriz del precio del oro a largo plazo.
El camino hacia los 8,900 dólares en 2030: la plausibilidad de un escenario inflacionario
Incrementum presentó en 2020 varios modelos de precios del oro. En el escenario base, se estimaba que para finales de 2030 el precio sería de aproximadamente 4,800 dólares, con un objetivo intermedio para 2025 de 2,942 dólares. Por otro lado, en un escenario inflacionario, se proyectaba que para 2030 el oro alcanzaría los 8,900 dólares, y para 2025, 4,080 dólares.
El precio actual del oro ya supera el objetivo intermedio del escenario base de 2,942 dólares. Según el informe, dependiendo de la tasa de inflación futura, es muy probable que en 20 años el precio del oro se sitúe en un punto intermedio entre ambos escenarios.
El riesgo inflacionario nunca puede descartarse. Existen muchas similitudes entre la reaparición de la inflación en los años 70 y la situación actual. La recesión y el colapso de los mercados de capital suelen generar deflación, pero las respuestas tienden a ser altamente inflacionarias. La Reserva Federal puede implementar políticas de flexibilización cuantitativa, control de la curva de rendimiento, e incluso medidas como MMT o dinero helicóptero, en un entorno de relajación monetaria extrema.
Los datos históricos muestran que en entornos de estanflación, el oro tiende a superar a otros activos. Durante la stagflación de los años 70, la tasa de crecimiento compuesta real anual del oro alcanzó el 32.8%. Si la situación actual se asemeja a ese escenario, no solo los 8,900 dólares son alcanzables, sino que niveles aún más altos no estarían fuera de lugar.
El papel transformado del oro en un nuevo portafolio 60/40
La asignación tradicional de activos ha sido del 60% en acciones y 40% en bonos. Sin embargo, debido a los cambios radicales en el entorno financiero, este modelo está quedando obsoleto. El nuevo portafolio 60/40 propuesto por el informe es el siguiente:
Las acciones se reducen al 45%, mientras que el oro como activo seguro representa el 15%, el “oro de rendimiento” (plata, acciones mineras y commodities) el 10%, y Bitcoin el 5%. Los bonos se reducen al 15%. Esta distribución refleja la pérdida de confianza en los activos tradicionales como los bonos del Estado.
Es importante destacar que se distingue claramente entre el “oro como activo seguro” y el “oro de rendimiento”. La plata y las acciones mineras tienen potencial de grandes retornos en los próximos años. Históricamente, cuando el mercado lidera con el oro, la plata y las acciones mineras suelen seguir en una especie de carrera de relevos. Entender esta estructura permite a los inversores construir posiciones de manera escalonada.
Riesgos a corto plazo que los inversores deben conocer: la posibilidad de una corrección a 2,800 dólares
Aunque existe un escenario optimista, también hay presiones de corrección a corto plazo. El informe señala que el precio del oro podría caer a aproximadamente 2,800 dólares en el corto plazo. Esto sería parte del proceso de estabilización del mercado alcista, pero podría implicar una reducción rápida en las posiciones de los inversores.
Un riesgo adicional es una disminución inesperada en la demanda de los bancos centrales. Si la compra trimestral promedio de 250 toneladas se desacelera significativamente, la demanda estructural disminuirá. Además, una reducción en las primas geopolíticas también afectaría. La finalización temprana de la guerra en Ucrania, la relajación de las tensiones en Oriente Medio o una rápida resolución de la guerra comercial con China reducirían esas primas geopolíticas.
No obstante, el informe mantiene una confianza en la tendencia alcista a largo plazo. Aunque existen tensiones en el mercado a corto plazo, el oro sigue siendo un activo raro que puede cumplir con la conservación y el crecimiento del patrimonio a medio y largo plazo.
El oro, aunque no paga dividendos y es un activo no productivo, a menudo supera en rendimiento a las acciones y bonos en momentos clave del mercado. Analizando 16 mercados bajistas desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento relativo medio del 42.55%.
En una era de rápida reconfiguración del orden financiero global, el precio del oro en 20 años será mucho más que un simple precio de mercancía; será un indicador de la transición hacia un nuevo sistema monetario. Si se materializa un escenario inflacionario, los 8,900 dólares no serán un objetivo irrealista, sino una referencia clave para la estrategia a largo plazo de los inversores.
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¿El precio del oro en 20 años será de 8,900 dólares? Escenario alcista y fundamentos según el informe de impulso
Según el último informe de Incrementum, “In Gold We Trust”, el precio del oro podría alcanzar los 8,900 dólares para finales de 2030. A medida que se acelera la reconfiguración del orden financiero global, el oro está regresando rápidamente desde activos periféricos hacia el núcleo de las carteras de inversión. Exploremos las razones y el trasfondo que podrían llevar el precio del oro en 20 años por encima de los niveles actuales.
¿El mercado actual del oro todavía está en sus primeras etapas? La visión desde la teoría de Dow en una fase alcista
Muchos inversores consideran que el mercado alcista del oro ya ha terminado. Sin embargo, este informe refuta esa opinión. Según la teoría de Dow, un mercado alcista se divide en tres fases: acumulación, participación general de inversores y euforia. Actualmente, el mercado del oro se encuentra en la segunda fase, según el análisis del informe.
Las características de esta fase son claras. La cobertura mediática se vuelve más optimista, aumenta el interés especulativo y el volumen de operaciones, y se lanzan nuevos productos financieros. Los analistas comienzan a elevar sus objetivos de precio. En los últimos cinco años, el precio mundial del oro ha subido un 92%, mientras que el poder adquisitivo real del dólar estadounidense ha caído cerca del 50%.
Comparando con la predicción de la “Década dorada” presentada en 2020, la tendencia actual del precio del oro ya supera el escenario base. En 2024, el oro ha alcanzado un récord de 43 veces su máximo histórico en dólares, tras superar ese nivel. Técnicamente, no solo ha roto el precio absoluto, sino que también ha alcanzado nuevos máximos en comparación con las acciones, mostrando una valoración relativa más alta. Para los inversores que ya tienen oro, mantener la inversión sigue siendo una decisión sólida, y para los nuevos participantes, el atractivo de invertir en oro en este momento sigue siendo alto.
La caída del dólar y la demanda de los bancos centrales impulsan la subida del precio del oro
Existen múltiples factores que sustentan el precio del oro. En primer lugar, la fragilidad del dominio del dólar. La desindustrialización de EE. UU. y su déficit fiscal incontrolable son factores clave. La política de devaluación del dólar del gobierno de Trump también puede favorecer al oro. Al mismo tiempo, la postura de compra de los bancos centrales es el principal motor de la subida del precio del oro.
Desde 2009, los bancos centrales han mantenido un saldo neto de compras en el mercado del oro, y tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en 2022, esa velocidad de compra se ha acelerado significativamente. Sorprendentemente, los bancos centrales han comprado más de 1,000 toneladas de oro en cada uno de los últimos tres años. Según las estadísticas del Consejo Mundial del Oro, en febrero de 2025, las reservas mundiales de oro alcanzaron las 36,252 toneladas.
De particular interés son las tendencias de compra por regiones. Mientras que los bancos centrales asiáticos representan la mayor parte de estas compras, en 2024 Polonia se convirtió en el mayor comprador. Las compras de China continúan a gran escala, y según estimaciones de Goldman Sachs, se prevé que sigan comprando aproximadamente 40 toneladas mensuales, lo que equivale a casi 500 toneladas anuales, casi la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
La oferta monetaria de las monedas fiduciarias continúa expandiéndose de manera arbitraria. Desde 1900, la población de EE. UU. se ha multiplicado por 4.5, mientras que la oferta de M2 ha aumentado 2,333 veces. Por persona, esto representa un aumento de más de 500 veces. Esta expansión de la oferta monetaria es, en última instancia, la principal fuerza motriz del precio del oro a largo plazo.
El camino hacia los 8,900 dólares en 2030: la plausibilidad de un escenario inflacionario
Incrementum presentó en 2020 varios modelos de precios del oro. En el escenario base, se estimaba que para finales de 2030 el precio sería de aproximadamente 4,800 dólares, con un objetivo intermedio para 2025 de 2,942 dólares. Por otro lado, en un escenario inflacionario, se proyectaba que para 2030 el oro alcanzaría los 8,900 dólares, y para 2025, 4,080 dólares.
El precio actual del oro ya supera el objetivo intermedio del escenario base de 2,942 dólares. Según el informe, dependiendo de la tasa de inflación futura, es muy probable que en 20 años el precio del oro se sitúe en un punto intermedio entre ambos escenarios.
El riesgo inflacionario nunca puede descartarse. Existen muchas similitudes entre la reaparición de la inflación en los años 70 y la situación actual. La recesión y el colapso de los mercados de capital suelen generar deflación, pero las respuestas tienden a ser altamente inflacionarias. La Reserva Federal puede implementar políticas de flexibilización cuantitativa, control de la curva de rendimiento, e incluso medidas como MMT o dinero helicóptero, en un entorno de relajación monetaria extrema.
Los datos históricos muestran que en entornos de estanflación, el oro tiende a superar a otros activos. Durante la stagflación de los años 70, la tasa de crecimiento compuesta real anual del oro alcanzó el 32.8%. Si la situación actual se asemeja a ese escenario, no solo los 8,900 dólares son alcanzables, sino que niveles aún más altos no estarían fuera de lugar.
El papel transformado del oro en un nuevo portafolio 60/40
La asignación tradicional de activos ha sido del 60% en acciones y 40% en bonos. Sin embargo, debido a los cambios radicales en el entorno financiero, este modelo está quedando obsoleto. El nuevo portafolio 60/40 propuesto por el informe es el siguiente:
Las acciones se reducen al 45%, mientras que el oro como activo seguro representa el 15%, el “oro de rendimiento” (plata, acciones mineras y commodities) el 10%, y Bitcoin el 5%. Los bonos se reducen al 15%. Esta distribución refleja la pérdida de confianza en los activos tradicionales como los bonos del Estado.
Es importante destacar que se distingue claramente entre el “oro como activo seguro” y el “oro de rendimiento”. La plata y las acciones mineras tienen potencial de grandes retornos en los próximos años. Históricamente, cuando el mercado lidera con el oro, la plata y las acciones mineras suelen seguir en una especie de carrera de relevos. Entender esta estructura permite a los inversores construir posiciones de manera escalonada.
Riesgos a corto plazo que los inversores deben conocer: la posibilidad de una corrección a 2,800 dólares
Aunque existe un escenario optimista, también hay presiones de corrección a corto plazo. El informe señala que el precio del oro podría caer a aproximadamente 2,800 dólares en el corto plazo. Esto sería parte del proceso de estabilización del mercado alcista, pero podría implicar una reducción rápida en las posiciones de los inversores.
Un riesgo adicional es una disminución inesperada en la demanda de los bancos centrales. Si la compra trimestral promedio de 250 toneladas se desacelera significativamente, la demanda estructural disminuirá. Además, una reducción en las primas geopolíticas también afectaría. La finalización temprana de la guerra en Ucrania, la relajación de las tensiones en Oriente Medio o una rápida resolución de la guerra comercial con China reducirían esas primas geopolíticas.
No obstante, el informe mantiene una confianza en la tendencia alcista a largo plazo. Aunque existen tensiones en el mercado a corto plazo, el oro sigue siendo un activo raro que puede cumplir con la conservación y el crecimiento del patrimonio a medio y largo plazo.
El oro, aunque no paga dividendos y es un activo no productivo, a menudo supera en rendimiento a las acciones y bonos en momentos clave del mercado. Analizando 16 mercados bajistas desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento relativo medio del 42.55%.
En una era de rápida reconfiguración del orden financiero global, el precio del oro en 20 años será mucho más que un simple precio de mercancía; será un indicador de la transición hacia un nuevo sistema monetario. Si se materializa un escenario inflacionario, los 8,900 dólares no serán un objetivo irrealista, sino una referencia clave para la estrategia a largo plazo de los inversores.