A sus 31 años, Jack Mallers ya ha transformado la forma en que el mundo percibe el papel de Bitcoin en los mercados de capital. El emprendedor detrás de Strike y Zap no se detuvo allí; ahora lidera Twenty One, una nueva y ambiciosa iniciativa que busca posicionarse entre las principales empresas de tesorería de Bitcoin del mundo. Su último proyecto refleja un compromiso de una década por impulsar Bitcoin desde los márgenes de las finanzas hacia su corazón institucional.
Una asociación nacida de un propósito común
La historia de Twenty One comenzó no en una sala de juntas, sino en una conversación de Telegram. Jack Mallers y Paolo Ardoino, CEO de Tether, descubrieron que sus visiones estaban perfectamente alineadas. Ambos habían pasado años promoviendo la adopción de Bitcoin—desde la histórica decisión de El Salvador en 2021 de aceptar BTC como moneda de curso legal hasta el impulso del desarrollo de código abierto. En lugar de simplemente observar las tendencias del mercado, decidieron construir lo que la industria necesitaba: una operación de tesorería de Bitcoin creíble y bien capitalizada.
“Si nadie va a construirlo, ¿por qué no nosotros?” se convirtió en el principio rector. En pocas semanas, el concepto pasó de una discusión casual a una acción concreta. El impulso se aceleró cuando SoftBank se unió como socio de lanzamiento, comprometiendo recursos sustanciales al proyecto.
El modelo SoftBank: pensar en Bitcoin
Lo que hizo que la participación de SoftBank fuera particularmente significativa fue cómo Jack Mallers convenció al gigante de las inversiones de alinearse con la lógica de Bitcoin. En lugar de aceptar la contribución de mil millones de dólares en moneda fiduciaria, Mallers insistió en compromisos denominados en Bitcoin. En el momento del acuerdo, mil millones de dólares equivalían aproximadamente a 10,500 Bitcoin—un cambio simbólico que reflejaba su creencia fundamental en Bitcoin como la verdadera unidad de cuenta.
Twenty One se lanzó con una base de al menos 2,000 Bitcoin, asegurando inmediatamente su posición como la tercera mayor tesorería de Bitcoin a nivel mundial. Esto no fue solo un hito financiero; representó una validación institucional del papel de Bitcoin en la asignación moderna de capital.
Bitcoin como filosofía, no solo como activo
El enfoque de Jack Mallers hacia Bitcoin trasciende la lógica convencional de inversión. Su base intelectual remonta a las lecciones de su padre, un operador de futuros que explicó cómo funciona el dinero y cómo la devaluación orquestada por los gobiernos erosiona el poder adquisitivo. Esa comprensión fundamental se cristalizó en una visión del mundo específica.
Para Mallers, Bitcoin representa algo más profundo que código, clase de activo o ETF—encarna lo que él llama “código moral”. Su articulación de los principios de Bitcoin es inequívoca: “No censurarás, no inflarás, no confiscarás, no falsificarás y no robarás.” Estas no son solo características técnicas, sino compromisos éticos integrados en el diseño del protocolo.
Este fundamento filosófico distingue su enfoque del de los jugadores institucionales típicos. Twenty One no se posiciona como otro fondo de cobertura o vehículo especulativo, sino como un instrumento para crear lo que él describe como “un lugar en este mundo donde podamos existir con seguridad”—un marco donde la política monetaria sirva a la libertad humana en lugar del control estatal.
La trayectoria más amplia
La progresión de Jack Mallers desde Strike hasta Zap y luego Twenty One revela un hilo narrativo coherente: cada emprendimiento representa una capa adicional en la integración institucional de Bitcoin. Donde otros ven proyectos dispares, sus decisiones demuestran coherencia estratégica—cada paso avanza en la credibilidad y accesibilidad de Bitcoin en lugares donde operan los mercados de capital.
La iniciativa Twenty One señala que la gestión de tesorerías de Bitcoin de grado institucional ha madurado más allá de la especulación marginal. Con Mallers al mando, respaldado por inversores de peso, la empresa está posicionada para desafiar a los actores establecidos y transformar la forma en que las corporaciones e instituciones gestionan sus holdings de Bitcoin. Su convicción de que despolitizar la emisión de dinero representa una liberación—no solo económica, sino también moral—sigue impulsando cada nuevo emprendimiento hacia adelante.
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La visión de Jack Mallers para el liderazgo en tesorería de Bitcoin
A sus 31 años, Jack Mallers ya ha transformado la forma en que el mundo percibe el papel de Bitcoin en los mercados de capital. El emprendedor detrás de Strike y Zap no se detuvo allí; ahora lidera Twenty One, una nueva y ambiciosa iniciativa que busca posicionarse entre las principales empresas de tesorería de Bitcoin del mundo. Su último proyecto refleja un compromiso de una década por impulsar Bitcoin desde los márgenes de las finanzas hacia su corazón institucional.
Una asociación nacida de un propósito común
La historia de Twenty One comenzó no en una sala de juntas, sino en una conversación de Telegram. Jack Mallers y Paolo Ardoino, CEO de Tether, descubrieron que sus visiones estaban perfectamente alineadas. Ambos habían pasado años promoviendo la adopción de Bitcoin—desde la histórica decisión de El Salvador en 2021 de aceptar BTC como moneda de curso legal hasta el impulso del desarrollo de código abierto. En lugar de simplemente observar las tendencias del mercado, decidieron construir lo que la industria necesitaba: una operación de tesorería de Bitcoin creíble y bien capitalizada.
“Si nadie va a construirlo, ¿por qué no nosotros?” se convirtió en el principio rector. En pocas semanas, el concepto pasó de una discusión casual a una acción concreta. El impulso se aceleró cuando SoftBank se unió como socio de lanzamiento, comprometiendo recursos sustanciales al proyecto.
El modelo SoftBank: pensar en Bitcoin
Lo que hizo que la participación de SoftBank fuera particularmente significativa fue cómo Jack Mallers convenció al gigante de las inversiones de alinearse con la lógica de Bitcoin. En lugar de aceptar la contribución de mil millones de dólares en moneda fiduciaria, Mallers insistió en compromisos denominados en Bitcoin. En el momento del acuerdo, mil millones de dólares equivalían aproximadamente a 10,500 Bitcoin—un cambio simbólico que reflejaba su creencia fundamental en Bitcoin como la verdadera unidad de cuenta.
Twenty One se lanzó con una base de al menos 2,000 Bitcoin, asegurando inmediatamente su posición como la tercera mayor tesorería de Bitcoin a nivel mundial. Esto no fue solo un hito financiero; representó una validación institucional del papel de Bitcoin en la asignación moderna de capital.
Bitcoin como filosofía, no solo como activo
El enfoque de Jack Mallers hacia Bitcoin trasciende la lógica convencional de inversión. Su base intelectual remonta a las lecciones de su padre, un operador de futuros que explicó cómo funciona el dinero y cómo la devaluación orquestada por los gobiernos erosiona el poder adquisitivo. Esa comprensión fundamental se cristalizó en una visión del mundo específica.
Para Mallers, Bitcoin representa algo más profundo que código, clase de activo o ETF—encarna lo que él llama “código moral”. Su articulación de los principios de Bitcoin es inequívoca: “No censurarás, no inflarás, no confiscarás, no falsificarás y no robarás.” Estas no son solo características técnicas, sino compromisos éticos integrados en el diseño del protocolo.
Este fundamento filosófico distingue su enfoque del de los jugadores institucionales típicos. Twenty One no se posiciona como otro fondo de cobertura o vehículo especulativo, sino como un instrumento para crear lo que él describe como “un lugar en este mundo donde podamos existir con seguridad”—un marco donde la política monetaria sirva a la libertad humana en lugar del control estatal.
La trayectoria más amplia
La progresión de Jack Mallers desde Strike hasta Zap y luego Twenty One revela un hilo narrativo coherente: cada emprendimiento representa una capa adicional en la integración institucional de Bitcoin. Donde otros ven proyectos dispares, sus decisiones demuestran coherencia estratégica—cada paso avanza en la credibilidad y accesibilidad de Bitcoin en lugares donde operan los mercados de capital.
La iniciativa Twenty One señala que la gestión de tesorerías de Bitcoin de grado institucional ha madurado más allá de la especulación marginal. Con Mallers al mando, respaldado por inversores de peso, la empresa está posicionada para desafiar a los actores establecidos y transformar la forma en que las corporaciones e instituciones gestionan sus holdings de Bitcoin. Su convicción de que despolitizar la emisión de dinero representa una liberación—no solo económica, sino también moral—sigue impulsando cada nuevo emprendimiento hacia adelante.