#比特币ETF产品 Al ver las operaciones de BlackRock, necesito analizar con calma la lógica que hay detrás. Poner Bitcoin junto a los bonos del Tesoro de EE. UU. y las siete grandes tecnológicas como los tres pilares de una cartera de inversión suena muy estimulante, pero lo que hay detrás merece una reflexión.
El marco narrativo de BlackRock es muy claro: Bitcoin = oro digital, para cubrirse contra riesgos de deuda soberana y devaluación monetaria. Este argumento en sí no tiene problema, pero el problema es que —detrás de la institucionalización, la instrumentación y la tokenización en ETF—, los minoristas suelen acabar siendo los últimos en aceptar la pérdida. ¿Recuerdas la fiebre cuando salieron los primeros ETFs de oro? Al final, los que ganaron fueron aquellos que realmente poseían activos físicos.
Ahora BlackRock empieza a preparar un ETF de Bitcoin "que genera intereses", usando estrategias de opciones de compra cubiertas para obtener beneficios. Suena profesional, pero en realidad es una forma de que las instituciones aseguren beneficios mientras dispersan el riesgo a los minoristas que buscan "rendimientos adicionales". Conozco muy bien esta estrategia: primero, crear expectación y elevar el reconocimiento; luego, usar derivados complejos para cosechar a los participantes.
Mi consejo es muy directo: ten cuidado con los productos institucionales que parecen muy atractivos. El valor de Bitcoin realmente existe, pero no te dejes engañar por la narrativa de los "tres pilares". Pregúntate qué entiendes realmente —¿es Bitcoin en sí mismo, o el diseño complejo de algún producto financiero? Para sobrevivir en esta transformación narrativa, lo clave es mantener la lucidez y no sacrificar la gestión del riesgo en busca de "optimizar beneficios".
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#比特币ETF产品 Al ver las operaciones de BlackRock, necesito analizar con calma la lógica que hay detrás. Poner Bitcoin junto a los bonos del Tesoro de EE. UU. y las siete grandes tecnológicas como los tres pilares de una cartera de inversión suena muy estimulante, pero lo que hay detrás merece una reflexión.
El marco narrativo de BlackRock es muy claro: Bitcoin = oro digital, para cubrirse contra riesgos de deuda soberana y devaluación monetaria. Este argumento en sí no tiene problema, pero el problema es que —detrás de la institucionalización, la instrumentación y la tokenización en ETF—, los minoristas suelen acabar siendo los últimos en aceptar la pérdida. ¿Recuerdas la fiebre cuando salieron los primeros ETFs de oro? Al final, los que ganaron fueron aquellos que realmente poseían activos físicos.
Ahora BlackRock empieza a preparar un ETF de Bitcoin "que genera intereses", usando estrategias de opciones de compra cubiertas para obtener beneficios. Suena profesional, pero en realidad es una forma de que las instituciones aseguren beneficios mientras dispersan el riesgo a los minoristas que buscan "rendimientos adicionales". Conozco muy bien esta estrategia: primero, crear expectación y elevar el reconocimiento; luego, usar derivados complejos para cosechar a los participantes.
Mi consejo es muy directo: ten cuidado con los productos institucionales que parecen muy atractivos. El valor de Bitcoin realmente existe, pero no te dejes engañar por la narrativa de los "tres pilares". Pregúntate qué entiendes realmente —¿es Bitcoin en sí mismo, o el diseño complejo de algún producto financiero? Para sobrevivir en esta transformación narrativa, lo clave es mantener la lucidez y no sacrificar la gestión del riesgo en busca de "optimizar beneficios".