Hay un fenómeno interesante en el mundo de las criptomonedas: las personas que acumulan riqueza desde 10,000 hasta miles de millones, generalmente no dependen de la suerte, sino de una metodología que parece simple pero que es difícil de ejecutar.
Hablemos de los inversores tempranos. Ellos en 2013, cuando Bitcoin aún no despertaba mucho interés, comenzaron a posicionarse en silencio. Para cuando llegó la ola DeFi en 2020, ya estaban profundamente involucrados. ¿Por qué pudieron hacerlo? Porque tenían una característica en común: solo entraban en oportunidades que no estaban en las tendencias de búsqueda.
Lo más importante es la visión para elegir las áreas de inversión. Solo las áreas que puedan durar diez años valen la pena, y no se tocan las tendencias de tres días, por muy populares que sean. También hay un estándar rígido: los proyectos deben tener un flujo de caja real que los respalde. Solo contar historias y manipular el mercado, por muy llamativo que sea, se descarta.
Muchos preguntan, ¿cómo evitar caer en trampas? La respuesta en realidad es sencilla: solo invertir en áreas que realmente entiendes. Las oportunidades que están fuera de tu alcance cognitivo, por muy tentadoras que sean, hay que dejarlas pasar, porque suelen ser las que más rápido hacen perder dinero.
Resumiendo esta lógica: entrar en el mercado cuando nadie lo hace, mantener la claridad cuando el mercado está ruidoso y salir con decisión cuando todos están en euforia. ¿Este marco funciona? Las personas que han obtenido ganancias estables en la historia lo han estado usando.
Así que aquellos que gritan "esto realmente no es diferente", solo escuchen y no se lo tomen en serio. La verdadera sabiduría en inversión es tener el valor de decir "no" cuando las oportunidades no cumplen con las expectativas.
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Hay un fenómeno interesante en el mundo de las criptomonedas: las personas que acumulan riqueza desde 10,000 hasta miles de millones, generalmente no dependen de la suerte, sino de una metodología que parece simple pero que es difícil de ejecutar.
Hablemos de los inversores tempranos. Ellos en 2013, cuando Bitcoin aún no despertaba mucho interés, comenzaron a posicionarse en silencio. Para cuando llegó la ola DeFi en 2020, ya estaban profundamente involucrados. ¿Por qué pudieron hacerlo? Porque tenían una característica en común: solo entraban en oportunidades que no estaban en las tendencias de búsqueda.
Lo más importante es la visión para elegir las áreas de inversión. Solo las áreas que puedan durar diez años valen la pena, y no se tocan las tendencias de tres días, por muy populares que sean. También hay un estándar rígido: los proyectos deben tener un flujo de caja real que los respalde. Solo contar historias y manipular el mercado, por muy llamativo que sea, se descarta.
Muchos preguntan, ¿cómo evitar caer en trampas? La respuesta en realidad es sencilla: solo invertir en áreas que realmente entiendes. Las oportunidades que están fuera de tu alcance cognitivo, por muy tentadoras que sean, hay que dejarlas pasar, porque suelen ser las que más rápido hacen perder dinero.
Resumiendo esta lógica: entrar en el mercado cuando nadie lo hace, mantener la claridad cuando el mercado está ruidoso y salir con decisión cuando todos están en euforia. ¿Este marco funciona? Las personas que han obtenido ganancias estables en la historia lo han estado usando.
Así que aquellos que gritan "esto realmente no es diferente", solo escuchen y no se lo tomen en serio. La verdadera sabiduría en inversión es tener el valor de decir "no" cuando las oportunidades no cumplen con las expectativas.