Washington política análisis机构 TD Cowen近日发布报告,对备受瞩目的美国《加密市场结构法案》前景投下阴影。报告指出,由于民主、共和两党在涉及特朗普家族的利益冲突条款上存在根本分歧,加之 2026 年中期选举带来的政治不确定性,该法案极有可能无法在 2026 年内通过。其最终获批时间可能推迟至 2027 年,而全面实施更要等到 2029 年。
Esta posible demora significa que la industria de criptomonedas en Estados Unidos, que lleva mucho tiempo esperando un marco claro sobre clasificación de activos y responsabilidades regulatorias, tendrá que seguir esperando en medio de juegos políticos, lo que aporta nuevas incertidumbres al mercado y podría redefinir el panorama de la competencia regulatoria global en criptomonedas.
“特朗普条款”成核心障碍,两党政治博弈陷入僵局
En el informe publicado por el equipo de investigación de TD Cowen en Washington el 5 de enero, se señala de manera contundente el mayor “obstáculo” en el proceso legislativo actual: la insistencia del Partido Demócrata en incluir en el proyecto de ley restricciones estrictas sobre conflictos de interés. Esta cláusula busca prohibir que altos funcionarios del gobierno, incluido el presidente y sus familiares directos, posean u operen negocios relacionados con activos criptográficos. Se considera que esta cláusula está dirigida directamente al expresidente Donald Trump y su familia. Según estimaciones previas de Bloomberg, la familia Trump ha obtenido aproximadamente 620 millones de dólares a través de empresas relacionadas con criptomonedas, como sus proyectos DeFi y stablecoins, World Liberty Financial, y también poseen acciones en la minera de Bitcoin American Bitcoin. Recientemente, memecoins como TRUMP y MELANIA, que han recibido mucha atención, también han generado preocupaciones entre legisladores sobre posibles conflictos de interés.
Para los demócratas, esta cláusula es una protección clave para garantizar la justicia en la regulación financiera y prevenir el “aprovechamiento del poder para beneficio propio”, por lo que mantienen una postura firme. Sin embargo, para Trump y sus apoyos republicanos, esto es visto como una cláusula “inaceptable” y con carácter discriminatorio. Jared Seburg, director general de TD Cowen, opina que, a menos que la fecha de entrada en vigor de la cláusula se retrase varios años después de la aprobación del proyecto de ley, Trump no la aceptará. El informe propone una posible solución de compromiso: establecer la entrada en vigor de la cláusula de conflicto de interés tres años después de la aprobación del proyecto de ley. De esta forma, la cláusula no sería aplicable en el posible próximo mandato de Trump (si gana las elecciones de 2028), lo que podría facilitar la aceptación por parte de los republicanos. Pero Seburg también señala que es muy probable que los demócratas exijan “que, dado que la cláusula de conflicto se retrasa tres años, toda la implementación del proyecto de ley también se retrase tres años”, empujando la entrada en vigor completa hasta 2029. Este tipo de “intercambio temporal por espacio político” se está convirtiendo en una variable clave para el futuro del proyecto de ley.
Puntos clave en la disputa del proyecto de ley de estructura del mercado de criptomonedas
Disputa central: ¿Incluir o no una restricción sobre conflictos de interés en activos criptográficos para altos funcionarios (incluido el presidente) y sus familiares?
Posición del Partido Demócrata: Es imprescindible incluirla para garantizar una regulación justa y evitar que se utilice el cargo para influir en el mercado.
Posición del Partido Republicano/Trump: Se considera una cláusula discriminatoria; a menos que la fecha de entrada en vigor se retrase significativamente, no será aceptada.
Posible acuerdo de compromiso: Retrasar la implementación de la cláusula de conflicto y del proyecto de ley completo hasta 2027 en la legislación, y su entrada en vigor hasta 2029, de modo que no aplique en el mandato potencial actual de Trump.
Umbral del proceso legislativo: En el Senado, se requiere una mayoría de 60 votos para superar el obstruccionismo, por lo que se estima que al menos 8-9 senadores demócratas apoyarán.
Cronograma de las elecciones intermedias, 2027 como objetivo más realista
Además de las disputas específicas sobre las cláusulas, el ciclo político general es otra fuerza decisiva que puede retrasar la ley. El informe de TD Cowen señala claramente que los demócratas actualmente carecen de incentivos políticos para impulsar rápidamente la ley. Dado que en 2026 habrá elecciones intermedias, los demócratas tienen la oportunidad de recuperar el control de la Cámara de Representantes. Si lo logran, en la nueva legislatura de 2027 y posteriores, tendrán mayor capacidad para definir la agenda, moldear los detalles del proyecto de ley de acuerdo con sus principios y asegurarse de que las reglas finales sean establecidas por organismos regulatorios controlados por su partido (como la SEC).
Este cálculo de “esperar un momento más favorable” contrasta con la necesidad urgente del sector de criptomonedas. La industria en general espera que la ley entre en vigor durante la administración Trump y no presta demasiada atención a las cláusulas de conflicto de interés en sí mismas. Sin embargo, la realidad política es que, en el Senado, cualquier proyecto de ley necesita 60 votos para superar el bloqueo. Esto significa que, incluso si todos los republicanos apoyan, aún se necesitan al menos 7 a 9 senadores demócratas que cambien de bando. En el clima político actual y considerando las elecciones, lograr que suficientes demócratas apoyen la ley en este año es extremadamente difícil.
Por ello, el informe sitúa 2027 como una fecha más probable. Para entonces, las nuevas elecciones habrán concluido y el panorama político del Congreso será más claro. Independientemente de qué partido tenga la mayoría, la nueva legislatura tendrá más espacio político para abordar esta legislación compleja y de gran importancia histórica. Seburg escribe en el informe: “El tiempo favorece la promulgación de la ley, porque si se aprueba en 2027 y entra en vigor en 2029, muchos problemas habrán desaparecido.” Esto sugiere que, con el tiempo y una mayor integración de los activos criptográficos en la economía, la urgencia de establecer un marco regulatorio puede superar las diferencias partidistas.
Desde la Ley GENIUS hacia el futuro: el largo camino de implementación de una legislación compleja
Incluso si la ley se aprueba en 2027, el mercado debe prepararse para un largo proceso de elaboración y aplicación de reglas. El informe de TD Cowen cita como referencia la Ley GENIUS (Ley de Stablecoins) aprobada el año pasado. Esta legislación pionera estableció un marco federal para las stablecoins, pero su implementación se planificó en un período de tres años. Esto indica que, para el “Proyecto de estructura del mercado” que involucra múltiples agencias regulatorias (como la SEC y la CFTC), la definición de reglas regulatorias y la adaptación del sector requerirán un ciclo largo.
El año 2029, como fecha estimada de implementación, no solo refleja la complejidad del proceso legislativo, sino también una previsión sobre el resultado de las elecciones presidenciales de 2028. Si la ley se aprueba en 2027 en una Cámara controlada por los republicanos, pero su fase principal de implementación se extiende hasta 2029 o más allá, y en ese momento la Casa Blanca cambia de manos, las agencias regulatorias bajo un gobierno demócrata (como la SEC) tendrán la autoridad clave para definir las reglas específicas. Esto podría derivar en un marco regulatorio final que difiera del espíritu original de la ley. Esta incertidumbre es una característica inherente a la interacción entre política y regulación financiera.
Desde una perspectiva global, la demora de EE. UU. puede abrir una ventana para otros centros financieros. Mientras en Estados Unidos las dos partes se enfrentan en una lucha de poder, otros mercados principales están acelerando la integración institucional de los activos digitales. Por ejemplo, Nasdaq ha presentado una propuesta a la SEC para permitir la negociación de valores tokenizados en su mercado principal, vista como un paso clave para integrar la tecnología blockchain en el sistema financiero estadounidense. Japón, por su parte, avanza más rápidamente: la FSA ha planeado reclasificar 105 criptomonedas, incluyendo Bitcoin y Ethereum, como “productos financieros”, con una tasa de impuesto sobre ganancias de capital del 20% similar a la de las acciones, y está explorando la difusión de activos digitales a través de bolsas de valores. La Bolsa de Tokio ya permite que plataformas de activos digitales soliciten cotizar. Estos avances ejercen una presión competitiva sobre EE. UU., aunque en el corto plazo aún parecen difíciles de cambiar la dinámica política en Washington.
Impacto en el mercado y perspectivas del sector: buscar certeza en medio de la incertidumbre
Para el mercado de criptomonedas, la demora en la legislación es una espada de doble filo. A corto plazo, la postergación de la claridad regulatoria aumentará la incertidumbre, lo que podría frenar despliegues masivos por parte de algunas instituciones antes de que las reglas sean claras. Las empresas criptográficas en EE. UU. que esperan que la ley aclare el camino regulatorio deben prepararse para seguir “tanteando el terreno”.
Pero desde otra perspectiva, la demora no es una negación. La intensa disputa entre los partidos demuestra que los activos digitales y su regulación han adquirido una importancia que antes no tenían en la agenda política y económica de EE. UU. Aunque el proceso legislativo sea lento, la dirección está clara: crear un marco regulatorio federal integral que ponga fin al caos actual. Esta expectativa de certeza en sí misma respalda a los inversores a largo plazo. Analistas del sector han mencionado anteriormente que ven un 50% a 60% de probabilidad de que la ley se convierta en ley en 2026, mientras que el informe de TD Cowen ofrece una línea de tiempo más conservadora pero quizás más realista.
Para inversores y participantes del sector, la estrategia actual debe ser “paciencia y preparación activa”. Mientras se espera la legislación federal, hay que seguir de cerca las regulaciones estatales (como en Nueva York) y las acciones de cumplimiento o guía que puedan tomar la SEC, la CFTC u otras agencias bajo la ley vigente. Además, los avances regulatorios fuera de EE. UU., como en Japón, Europa y Singapur, también marcarán la pauta y abrirán oportunidades potenciales. En última instancia, se está formando un consenso global: los activos digitales avanzan inexorablemente hacia la institucionalización y la conformidad, y el camino hacia ese futuro será tortuoso y largo.
¿Qué es la “cláusula de conflicto de interés”? La muralla de protección en la regulación financiera estadounidense
En la historia de la regulación financiera y política de EE. UU., las cláusulas contra conflictos de interés para altos funcionarios no son nuevas. Su objetivo principal es crear una “muralla” que impida que los funcionarios públicos utilicen información, influencia o decisiones obtenidas en su cargo para beneficiar intereses financieros personales, familiares o relacionados, en detrimento del interés público y la equidad del mercado.
Estas cláusulas suelen requerir que los altos funcionarios hagan una divulgación exhaustiva de sus finanzas y, en algunos casos, que durante su mandato se deshagan de ciertos activos que puedan generar conflictos (como acciones en sectores específicos), o que los coloquen en fideicomisos de gestión independiente y confidencial. La introducción de este tipo de cláusulas en el ámbito de las criptomonedas indica que los activos digitales ya se consideran “activos financieros que pueden generar conflictos de interés significativos”. Los defensores argumentan que, dada la alta volatilidad del mercado cripto, la regulación aún en desarrollo y la profunda participación de la familia Trump en la industria, estas cláusulas son esenciales para mantener la justicia en las políticas financieras del gobierno. Los opositores, en cambio, consideran que limitan excesivamente la propiedad privada (incluyendo la del presidente) y que son un instrumento político dirigido a restringir a ciertos actores.
Caminos tortuosos: historia de la legislación de activos criptográficos en EE. UU.
El intento de establecer un marco regulatorio federal integral para los activos digitales en EE. UU. ha pasado por varias legislaturas. Hace años, algunos legisladores presentaron borradores, pero nunca se convirtieron en leyes. El punto de inflexión llegó en 2023-2024, cuando varios eventos del sector y fallos judiciales evidenciaron los riesgos de un vacío regulatorio, y ambos partidos comenzaron a tomar en serio el asunto.
El proceso legislativo se aceleró en 2025. La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, en colaboración bipartidista, impulsó y aprobó versiones del “Ley de Stablecoins” (que luego fue firmada como la Ley GENIUS) y del “Proyecto de estructura del mercado de criptomonedas”. La primera se centró en la regulación de stablecoins de pago y ya fue legislada con éxito; la segunda busca resolver cuestiones más fundamentales como la definición de “valores” y “mercancías”, y las responsabilidades de las agencias regulatorias, y actualmente está en un punto muerto.
Todo este proceso refleja el patrón típico de EE. UU. en regulación innovadora: tras una crisis o una presión urgente, tras largos audios, debates, cabildeos y negociaciones partidistas, se llega a un compromiso que, aunque no satisface a todos, es aceptable para las partes. La demora actual es un capítulo familiar en esta compleja historia política.
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La ley de estructura del mercado de criptomonedas en EE. UU. sufre cambios: el juego político podría retrasar la legislación hasta 2027
Washington política análisis机构 TD Cowen近日发布报告,对备受瞩目的美国《加密市场结构法案》前景投下阴影。报告指出,由于民主、共和两党在涉及特朗普家族的利益冲突条款上存在根本分歧,加之 2026 年中期选举带来的政治不确定性,该法案极有可能无法在 2026 年内通过。其最终获批时间可能推迟至 2027 年,而全面实施更要等到 2029 年。
Esta posible demora significa que la industria de criptomonedas en Estados Unidos, que lleva mucho tiempo esperando un marco claro sobre clasificación de activos y responsabilidades regulatorias, tendrá que seguir esperando en medio de juegos políticos, lo que aporta nuevas incertidumbres al mercado y podría redefinir el panorama de la competencia regulatoria global en criptomonedas.
“特朗普条款”成核心障碍,两党政治博弈陷入僵局
En el informe publicado por el equipo de investigación de TD Cowen en Washington el 5 de enero, se señala de manera contundente el mayor “obstáculo” en el proceso legislativo actual: la insistencia del Partido Demócrata en incluir en el proyecto de ley restricciones estrictas sobre conflictos de interés. Esta cláusula busca prohibir que altos funcionarios del gobierno, incluido el presidente y sus familiares directos, posean u operen negocios relacionados con activos criptográficos. Se considera que esta cláusula está dirigida directamente al expresidente Donald Trump y su familia. Según estimaciones previas de Bloomberg, la familia Trump ha obtenido aproximadamente 620 millones de dólares a través de empresas relacionadas con criptomonedas, como sus proyectos DeFi y stablecoins, World Liberty Financial, y también poseen acciones en la minera de Bitcoin American Bitcoin. Recientemente, memecoins como TRUMP y MELANIA, que han recibido mucha atención, también han generado preocupaciones entre legisladores sobre posibles conflictos de interés.
Para los demócratas, esta cláusula es una protección clave para garantizar la justicia en la regulación financiera y prevenir el “aprovechamiento del poder para beneficio propio”, por lo que mantienen una postura firme. Sin embargo, para Trump y sus apoyos republicanos, esto es visto como una cláusula “inaceptable” y con carácter discriminatorio. Jared Seburg, director general de TD Cowen, opina que, a menos que la fecha de entrada en vigor de la cláusula se retrase varios años después de la aprobación del proyecto de ley, Trump no la aceptará. El informe propone una posible solución de compromiso: establecer la entrada en vigor de la cláusula de conflicto de interés tres años después de la aprobación del proyecto de ley. De esta forma, la cláusula no sería aplicable en el posible próximo mandato de Trump (si gana las elecciones de 2028), lo que podría facilitar la aceptación por parte de los republicanos. Pero Seburg también señala que es muy probable que los demócratas exijan “que, dado que la cláusula de conflicto se retrasa tres años, toda la implementación del proyecto de ley también se retrase tres años”, empujando la entrada en vigor completa hasta 2029. Este tipo de “intercambio temporal por espacio político” se está convirtiendo en una variable clave para el futuro del proyecto de ley.
Puntos clave en la disputa del proyecto de ley de estructura del mercado de criptomonedas
Disputa central: ¿Incluir o no una restricción sobre conflictos de interés en activos criptográficos para altos funcionarios (incluido el presidente) y sus familiares?
Posición del Partido Demócrata: Es imprescindible incluirla para garantizar una regulación justa y evitar que se utilice el cargo para influir en el mercado.
Posición del Partido Republicano/Trump: Se considera una cláusula discriminatoria; a menos que la fecha de entrada en vigor se retrase significativamente, no será aceptada.
Posible acuerdo de compromiso: Retrasar la implementación de la cláusula de conflicto y del proyecto de ley completo hasta 2027 en la legislación, y su entrada en vigor hasta 2029, de modo que no aplique en el mandato potencial actual de Trump.
Umbral del proceso legislativo: En el Senado, se requiere una mayoría de 60 votos para superar el obstruccionismo, por lo que se estima que al menos 8-9 senadores demócratas apoyarán.
Cronograma de las elecciones intermedias, 2027 como objetivo más realista
Además de las disputas específicas sobre las cláusulas, el ciclo político general es otra fuerza decisiva que puede retrasar la ley. El informe de TD Cowen señala claramente que los demócratas actualmente carecen de incentivos políticos para impulsar rápidamente la ley. Dado que en 2026 habrá elecciones intermedias, los demócratas tienen la oportunidad de recuperar el control de la Cámara de Representantes. Si lo logran, en la nueva legislatura de 2027 y posteriores, tendrán mayor capacidad para definir la agenda, moldear los detalles del proyecto de ley de acuerdo con sus principios y asegurarse de que las reglas finales sean establecidas por organismos regulatorios controlados por su partido (como la SEC).
Este cálculo de “esperar un momento más favorable” contrasta con la necesidad urgente del sector de criptomonedas. La industria en general espera que la ley entre en vigor durante la administración Trump y no presta demasiada atención a las cláusulas de conflicto de interés en sí mismas. Sin embargo, la realidad política es que, en el Senado, cualquier proyecto de ley necesita 60 votos para superar el bloqueo. Esto significa que, incluso si todos los republicanos apoyan, aún se necesitan al menos 7 a 9 senadores demócratas que cambien de bando. En el clima político actual y considerando las elecciones, lograr que suficientes demócratas apoyen la ley en este año es extremadamente difícil.
Por ello, el informe sitúa 2027 como una fecha más probable. Para entonces, las nuevas elecciones habrán concluido y el panorama político del Congreso será más claro. Independientemente de qué partido tenga la mayoría, la nueva legislatura tendrá más espacio político para abordar esta legislación compleja y de gran importancia histórica. Seburg escribe en el informe: “El tiempo favorece la promulgación de la ley, porque si se aprueba en 2027 y entra en vigor en 2029, muchos problemas habrán desaparecido.” Esto sugiere que, con el tiempo y una mayor integración de los activos criptográficos en la economía, la urgencia de establecer un marco regulatorio puede superar las diferencias partidistas.
Desde la Ley GENIUS hacia el futuro: el largo camino de implementación de una legislación compleja
Incluso si la ley se aprueba en 2027, el mercado debe prepararse para un largo proceso de elaboración y aplicación de reglas. El informe de TD Cowen cita como referencia la Ley GENIUS (Ley de Stablecoins) aprobada el año pasado. Esta legislación pionera estableció un marco federal para las stablecoins, pero su implementación se planificó en un período de tres años. Esto indica que, para el “Proyecto de estructura del mercado” que involucra múltiples agencias regulatorias (como la SEC y la CFTC), la definición de reglas regulatorias y la adaptación del sector requerirán un ciclo largo.
El año 2029, como fecha estimada de implementación, no solo refleja la complejidad del proceso legislativo, sino también una previsión sobre el resultado de las elecciones presidenciales de 2028. Si la ley se aprueba en 2027 en una Cámara controlada por los republicanos, pero su fase principal de implementación se extiende hasta 2029 o más allá, y en ese momento la Casa Blanca cambia de manos, las agencias regulatorias bajo un gobierno demócrata (como la SEC) tendrán la autoridad clave para definir las reglas específicas. Esto podría derivar en un marco regulatorio final que difiera del espíritu original de la ley. Esta incertidumbre es una característica inherente a la interacción entre política y regulación financiera.
Desde una perspectiva global, la demora de EE. UU. puede abrir una ventana para otros centros financieros. Mientras en Estados Unidos las dos partes se enfrentan en una lucha de poder, otros mercados principales están acelerando la integración institucional de los activos digitales. Por ejemplo, Nasdaq ha presentado una propuesta a la SEC para permitir la negociación de valores tokenizados en su mercado principal, vista como un paso clave para integrar la tecnología blockchain en el sistema financiero estadounidense. Japón, por su parte, avanza más rápidamente: la FSA ha planeado reclasificar 105 criptomonedas, incluyendo Bitcoin y Ethereum, como “productos financieros”, con una tasa de impuesto sobre ganancias de capital del 20% similar a la de las acciones, y está explorando la difusión de activos digitales a través de bolsas de valores. La Bolsa de Tokio ya permite que plataformas de activos digitales soliciten cotizar. Estos avances ejercen una presión competitiva sobre EE. UU., aunque en el corto plazo aún parecen difíciles de cambiar la dinámica política en Washington.
Impacto en el mercado y perspectivas del sector: buscar certeza en medio de la incertidumbre
Para el mercado de criptomonedas, la demora en la legislación es una espada de doble filo. A corto plazo, la postergación de la claridad regulatoria aumentará la incertidumbre, lo que podría frenar despliegues masivos por parte de algunas instituciones antes de que las reglas sean claras. Las empresas criptográficas en EE. UU. que esperan que la ley aclare el camino regulatorio deben prepararse para seguir “tanteando el terreno”.
Pero desde otra perspectiva, la demora no es una negación. La intensa disputa entre los partidos demuestra que los activos digitales y su regulación han adquirido una importancia que antes no tenían en la agenda política y económica de EE. UU. Aunque el proceso legislativo sea lento, la dirección está clara: crear un marco regulatorio federal integral que ponga fin al caos actual. Esta expectativa de certeza en sí misma respalda a los inversores a largo plazo. Analistas del sector han mencionado anteriormente que ven un 50% a 60% de probabilidad de que la ley se convierta en ley en 2026, mientras que el informe de TD Cowen ofrece una línea de tiempo más conservadora pero quizás más realista.
Para inversores y participantes del sector, la estrategia actual debe ser “paciencia y preparación activa”. Mientras se espera la legislación federal, hay que seguir de cerca las regulaciones estatales (como en Nueva York) y las acciones de cumplimiento o guía que puedan tomar la SEC, la CFTC u otras agencias bajo la ley vigente. Además, los avances regulatorios fuera de EE. UU., como en Japón, Europa y Singapur, también marcarán la pauta y abrirán oportunidades potenciales. En última instancia, se está formando un consenso global: los activos digitales avanzan inexorablemente hacia la institucionalización y la conformidad, y el camino hacia ese futuro será tortuoso y largo.
¿Qué es la “cláusula de conflicto de interés”? La muralla de protección en la regulación financiera estadounidense
En la historia de la regulación financiera y política de EE. UU., las cláusulas contra conflictos de interés para altos funcionarios no son nuevas. Su objetivo principal es crear una “muralla” que impida que los funcionarios públicos utilicen información, influencia o decisiones obtenidas en su cargo para beneficiar intereses financieros personales, familiares o relacionados, en detrimento del interés público y la equidad del mercado.
Estas cláusulas suelen requerir que los altos funcionarios hagan una divulgación exhaustiva de sus finanzas y, en algunos casos, que durante su mandato se deshagan de ciertos activos que puedan generar conflictos (como acciones en sectores específicos), o que los coloquen en fideicomisos de gestión independiente y confidencial. La introducción de este tipo de cláusulas en el ámbito de las criptomonedas indica que los activos digitales ya se consideran “activos financieros que pueden generar conflictos de interés significativos”. Los defensores argumentan que, dada la alta volatilidad del mercado cripto, la regulación aún en desarrollo y la profunda participación de la familia Trump en la industria, estas cláusulas son esenciales para mantener la justicia en las políticas financieras del gobierno. Los opositores, en cambio, consideran que limitan excesivamente la propiedad privada (incluyendo la del presidente) y que son un instrumento político dirigido a restringir a ciertos actores.
Caminos tortuosos: historia de la legislación de activos criptográficos en EE. UU.
El intento de establecer un marco regulatorio federal integral para los activos digitales en EE. UU. ha pasado por varias legislaturas. Hace años, algunos legisladores presentaron borradores, pero nunca se convirtieron en leyes. El punto de inflexión llegó en 2023-2024, cuando varios eventos del sector y fallos judiciales evidenciaron los riesgos de un vacío regulatorio, y ambos partidos comenzaron a tomar en serio el asunto.
El proceso legislativo se aceleró en 2025. La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, en colaboración bipartidista, impulsó y aprobó versiones del “Ley de Stablecoins” (que luego fue firmada como la Ley GENIUS) y del “Proyecto de estructura del mercado de criptomonedas”. La primera se centró en la regulación de stablecoins de pago y ya fue legislada con éxito; la segunda busca resolver cuestiones más fundamentales como la definición de “valores” y “mercancías”, y las responsabilidades de las agencias regulatorias, y actualmente está en un punto muerto.
Todo este proceso refleja el patrón típico de EE. UU. en regulación innovadora: tras una crisis o una presión urgente, tras largos audios, debates, cabildeos y negociaciones partidistas, se llega a un compromiso que, aunque no satisface a todos, es aceptable para las partes. La demora actual es un capítulo familiar en esta compleja historia política.