Puede criar a las personas, y también puede devorarlas. Y lo hace de manera especialmente brutal.
La mayoría de la gente solo ve esos escenarios en los que, después de tener dinero, la postura se vuelve recta y las palabras más firmes. Pero no ven la verdad de que muchas personas son devoradas por el dinero, esa escena en la que en un instante todo se desploma y la verdadera naturaleza se revela en una noche.
El dinero es como un espejo que revela la verdadera forma de uno, sin error. Si en el fondo no eres honesto, cuando el dinero llega, tu verdadera forma se muestra de inmediato. Esto no es una advertencia alarmante, las historias de aquellos que se enriquecen rápidamente en el mundo de las criptomonedas son la mejor lección.
Cuando no tienes dinero, las personas suelen ser más controladas. No es que realmente no quieran actuar o ser descontroladas, sino que simplemente no tienen ese derecho. Pero en cuanto la cartera se llena, esa fachada de paciencia empieza a desmoronarse. Se vuelven arrogantes, descontrolados, arrogantes. Como si todo el mundo tuviera que girar a su alrededor, y todas las reglas debieran inclinarse ante ellos.
Esa es la prueba más evidente de la naturaleza humana. La riqueza nunca es un destino final, sino un espejo que refleja quién eres realmente. Aquellos que pueden mantener sus principios frente a las ganancias rápidas, son los que realmente comprenden el peso del dinero.
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El dinero, esa cosa.
Puede criar a las personas, y también puede devorarlas. Y lo hace de manera especialmente brutal.
La mayoría de la gente solo ve esos escenarios en los que, después de tener dinero, la postura se vuelve recta y las palabras más firmes. Pero no ven la verdad de que muchas personas son devoradas por el dinero, esa escena en la que en un instante todo se desploma y la verdadera naturaleza se revela en una noche.
El dinero es como un espejo que revela la verdadera forma de uno, sin error. Si en el fondo no eres honesto, cuando el dinero llega, tu verdadera forma se muestra de inmediato. Esto no es una advertencia alarmante, las historias de aquellos que se enriquecen rápidamente en el mundo de las criptomonedas son la mejor lección.
Cuando no tienes dinero, las personas suelen ser más controladas. No es que realmente no quieran actuar o ser descontroladas, sino que simplemente no tienen ese derecho. Pero en cuanto la cartera se llena, esa fachada de paciencia empieza a desmoronarse. Se vuelven arrogantes, descontrolados, arrogantes. Como si todo el mundo tuviera que girar a su alrededor, y todas las reglas debieran inclinarse ante ellos.
Esa es la prueba más evidente de la naturaleza humana. La riqueza nunca es un destino final, sino un espejo que refleja quién eres realmente. Aquellos que pueden mantener sus principios frente a las ganancias rápidas, son los que realmente comprenden el peso del dinero.